
Autocomprensión,
autoconcepto y autoestima
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Autoestima
El niño o niña que tiene una
autoestima alta confía en sí mismo para enfrentar los retos e
iniciar nuevas actividades, confía en sus propias ideas, establece
sus propias metas, es curioso, hace preguntas, investiga y desea
experimentar cosas nuevas. Se describe a sí mismo de manera positiva
y se muestra orgulloso de su trabajo y sus logros. Se siente cómodo
con los cambios, se adapta bien al estrés, puede manejar la crítica
y la burla y persevera ante la frustración.
El niño o niña con una baja
autoestima no confía en sus ideas, no se cree capaz de iniciar
actividades o enfrentar retos, no muestra curiosidad o interés por
explorar, sino que prefiere rezagarse y mirar, se retira y se sienta
aparte de los otros niños. Se describe a sí mismo en términos
negativos y no se siente orgulloso de su trabajo. Cuando se siente
frustrado abandona con facilidad y ante situaciones de estrés
muestra un comportamiento inmaduro.
Por tanto, la diferencia entre un
niño con alta autoestima y otro con autoestima baja parece estar en
los deseos de explorar, niveles de confianza, curiosidad y capacidad
para adaptarse al cambio. Estos comportamientos son similares a los
que diferencian a los niños más pequeños con
vínculos afectivos de seguridad
e inseguridad.
Fuentes de autoestima
La autoestima de los niños en esta
etapa no está relaciona con el valor que se adjudican a sí mismos,
sino con el modo en que se comportan con ellos los demás. Los niños
se sienten bien consigo mismos cuando son aceptados por los demás
(padres, profesores y compañeros). Más tarde, en la niñez
intermedia, la autoestima de los niños se relaciona más con el
concepto que tienen de sí mismos acerca de su competencia e
idoneidad.
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