Psicología / Psicología infantil
 |
Psicología infantil
Artículos |
Cuando tus hijos parecen no estar
dispuestos a dejar de portarse mal
Si tus hijos no dejan de
portarse mal y parecen estar fuera de control, puede ser un
indicio de que tienes que pararte a pensar qué está pasando.
Ten en cuenta que este comportamiento puede ser el modo que
tienen los niños de decirnos que hay algo en sus vidas (en
vuestras vidas) que parece estar fuera de control. Para
analizarlo, detente un momento a pensar en las siguientes
preguntas y tratar de responderlas:
1. ¿Estás cuidando de ti mismo? Si no cuidas de ti
mismo no te estás tratando con respeto, y esto transmite a
tus hijos la imagen de que no eres digno de respeto. Tal vez
seas una persona tan entregada a tus hijos que te olvidas de
ti misma. Por desgracia, este comportamiento puede traer más
mal que bien. Tus hijos necesitan tener una buena imagen de
ti.
2. ¿Ha ocurrido algún cambio importante en la vida de
tus hijos ante el cual pueden estar reaccionando? Si es
así piensa en lo que puedes hacer para manejarlo, habla con
ellos, descubre cuáles son sus sentimientos y pensamientos
al respecto. Por supuesto, hay cosas que no puedes controlar
(si os habéis mudado a un nuevo lugar, no puedes cambiar
eso), pero puedes mostrarles tu cariño y hacer ver a tus
hijos que pueden contar contigo y que estás disponible para
ellos, tanto física como emocionalmente.
3. ¿Estás incluyendo a tus hijos en las decisiones que
les afectan? En la medida de lo posible, dales la
oportunidad de tomar decisiones. Ten en cuenta que sus vidas
están muy dirigidas por los adultos y, aunque esta dirección
es buena para ellos, también necesitan practicar su
autonomía e independencia y tomar decisiones por sí mismos o
al menos contribuir a tomarlas. Además, así les enseñarás a
ser más responsables.
4. ¿Estás pasando tiempo de calidad con tus hijos?
Tiempo de calidad no significa estar juntos en el mismo
lugar, sino estar interaccionando de un modo que os resulte
gratificante a ambos (charlar, jugar, hacer algo juntos). Si
tienes varios hijos, es importante que dediques tiempo a
cada uno de ellos por separado. Puede que seas una persona
muy ocupada, pero ten en cuenta que puede bastar con un
momento de charla agradable al acostarlos o leerles un
cuento un rato. Lo importante es la calidad no la cantidad.
5. ¿Estás siendo consistente? Los niños necesitan
tener horarios y rutinas a los que atenerse para no
descontrolarse. Trata de ser consistente con dichas rutinas.
Sé también consistente en tu comportamiento con ellos, y en
tus reacciones a su conducta. Si un día les regañas por algo
y al día siguiente no le das importancia, no estás siendo
consistente y no les estás enseñando el modo correcto de
comportarse. Además, si tus reacciones dependen de tu estado
de ánimo, le estás enseñando a tus hijos que eres
impredecible, lo cual puede resultarles estresante.