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Cómo bañar a un bebé
Bañar a tu bebé puede ser una
actividad relajante tanto para ti como para tu bebé. Báñalo
siempre a la misma hora, para habituarlo tanto al baño como
a la rutina que los niños necesitan en sus vidas. Procura
hablar a tu bebé mientras lo bañas. A ellos les gusta esta
interacción, les hace sentir más cómodos y ayuda a
desarrollar su cerebro. Si no sabes qué decir, puedes
explicarle todo lo que vas haciendo mientras lo bañas, paso
a paso.
Habla con tu bebé mientras le quitas la ropa. Si detesta que le quiten la ropa, puedes hacer un baño de esponja durante las primeras semanas, desvistiéndolo poco a poco, envolviéndolo en una toalla y descubriendo sólo la parte del cuerpo que estás lavando. De forma gradual, podrás ir pasando al baño normal.
Coloca al bebé en la bañera, sujetándolo con una mano bajo su espalda y usa la otra mano para lavarlo. Empieza con la cara y el cuello, y luego toda la zona que cubría el pañal. Muchos jabones para bebés pueden usarse en el pelo y la piel, aunque también tienes la opción de usar sólo agua para evitar irritaciones en la delicada piel del bebé.
Una vez terminado el baño, envuelve al bebé en una toalla. Puedes usar crema después del baño, aunque para la mayoría de los bebés no es necesario, en cuyo caso es preferible no usarla.
Modos alternativos de bañar a tu bebé
Aparte del modo tradicional descrito, también puedes llevarte a tu bebé a la bañera contigo. A los bebés les encanta el contacto de piel con piel. Simplemente te sientas en la bañera y sostienes al bebé en tu regazo para lavarlo. Cuando termines, puedes darle el bebé a otro adulto y terminar de bañarte tú o salir del baño y ocuparte del bebé. Esto resulta útil para bebés que tienen problemas para enganchar el pezón para mamar. El agua y el contacto con la piel pueden ser suficientes para que se relajen y comiencen a mamar.
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Comunidades:
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El lugar donde vas a bañarlo no tiene especial importancia,
y puedes sutilizar bañeras especiales para bebés o la bañera
que usas habitualmente en casa. El agua debe ser de poca
profundidad y estar a unos 37,7 grados centígrados. Puedes
utilizar tu muñeca para comprobar la temperatura, pues es
una zona especialmente sensible. La habitación donde lo
bañes debe estar a una temperatura agradable y libre de
corrientes.