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Estrategias para controlar la ira hacia tus
hijos
El estrés, los problemas, la
frustración, el mal comportamiento de los hijos, etc.,
pueden hacer que, en algunos momentos, sientas una ira
excesiva que pueda llevarte a maltratar a tus hijos. Estas
son algunas técnicas que puedes usar en esos momentos para
que no ocurra.
1. Sal de la habitación. Si tu hijo/a es un bebé
ponlo en la cuna y sal de la habitación hasta que te hayas
calmado. No te preocupes si está llorando; es preferible que
esté a salvo en su cuna aunque llore a que esté en tus
brazos si corre el riesgo de que le hagas daño.
2. Date un paseo. Si es posible, sal de la casa y
da una vuelta, toma un poco el aire, respira y relájate.
3. Habla con un amigo, preferiblemente alguien que
también sea padre o madre y que pueda entender que a veces
sientes ira hacia tus hijos. Compartir tus sentimientos con
alguien puede ayudarte a sentirte mejor y a manejar mejor la
situación.
4. Llama a una línea telefónica de ayuda. No
olvides que la persona al otro lado de le línea está ahí
para ayudarte. Ten el número a mano y llama cuando sientas
que puedes perder el control.
5. No pretendas ser la madre o padre perfecto que
libra a su hijo de la más mínima molestia o frustración. Si
tu hijo llora sin parar y piensas que no puedes permitir que
llore, que deberías saber calmarlo, y resulta que no lo
logras, puedes acabar desesperándote y hacer justo lo
contrario de lo que pretendías. La frustración forma parte
de la vida. A veces hay que dejar que los niños lloren hasta
que se calmen por sí mismos; basta con asegurarte de que
está en un lugar seguro.
6. Escribe lo que sientes, o bien escribe cualquier
cosa que se te pase por la cabeza, pues al menos te servirá
de distracción.
7. Haz algo productivo, como limpiar u ordenar la
casa o alguna actividad que tengas pendiente. Hacer algo
productivo, aunque sea durante unos minutos, te dará mayor
sensación de control.
8. Piensa estrategias. Si tu hijo/a suele repetir
un comportamiento que te hace enfadar, piensa alternativas
para manejarlo la próxima vez que suceda, o piensa qué
puedes cambiar para evitar que vuelva a suceder. Puede ser
necesario cambiar algunas reglas, emplear otras estrategias
de disciplina o comunicarte con tu hijo/a de otra manera.
9. Discúlpate. Si has tratado mal a tu hijo/a
pídele perdón y perdónate también a ti mismo/a.