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Cómo amamantar a tu hijo
La leche materna es la más
adecuada para tu bebé, y tu cuerpo la fabrica en función de
las necesidades individuales de cada bebé. Por ejemplo, si
es un bebé prematuro, la leche que tu cuerpo fabrica será
diferente que si ha nacido a término. La leche materna se
digiere con facilidad y transmite anticuerpos al bebé, por
lo que lo protege de infecciones, además de protegerlo de
otros problemas como diabetes y obesidad.
Es recomendable que empieces a amamantar a tu hijo en su
primera media hora de vida. Esto le ayuda a aprender más
deprisa.
No existe una sola posición adecuada para colocar al bebé
que vas a amamantar, sino que puedes elegir varias. Intenta
varias posiciones y escoge la que mejor funcione para ti y
tu bebé. Lo importante es que pueda asir bien el pezón, lo
cual evitará también que te cause algún daño.
Estaréis más cómodos si tú no tienes que inclinarte para
acercarle el pezón y el bebé tampoco tiene que estirarse
para alcanzarlo. Puede servirte de ayuda poner una almohada
en tu regazo sobre la que situar al bebé.
Si tu bebé vuelve la cabeza hacia otro lado, tócale la
mejilla con el pezón. Esto puede ser suficiente para que
vuelva la boca hacia él.
Para poder alimentarse correctamente, el bebé necesita tener
todo el pezón y una gran parte de la areola del pezón en su
boca. Esto es así porque el bebé debe presionar la areola
para que la leche se libere. Si el bebé no abre bien la boca
para asir correctamente el pezón, anímale a abrirla del todo
tocando sus labios con el pezón y retirándolo luego un poco.
Haz eso varias veces hasta que abra bien la boca. Ten
cuidado de que su nariz no esté apretada contra tu pecho
mientras mame. Es su barbilla la que debe presionar contra
tu mama.
Si el bebé está mamando correctamente no deberías sentir
ningún dolor. Si el bebé no está mamando correctamente,
sepáralo del pezón, utilizando tu dedo, y vuelve a ponerlo.
No dejes que mame incorrectamente porque puede producirte
daños en el pezón y si aprende a mamar incorrectamente,
puede ser difícil corregirlo después.
Deja que tu bebé esté mamando de un pecho hasta que pare por
sí mismo. Después, ofrécele el otro pecho por si desea
seguir. A veces, mamará también del otro pecho, y otras
veces no lo hará.
Algunos bebés maman correctamente desde el principio,
mientras que otros tardan unos días en aprender. Si ves que
tu bebé parece no aprender a mamar, trata de relajarte y de
relajar al bebé. Ten en cuenta que si no puede asir el pezón
se sentirá frustrado y se pondrá nervioso, lo que lo hará
aún más difícil. Por tanto, haz que se relaje: dale un baño,
dale un masaje suave, desnuda el torso de tu cuerpo y al
bebé, para que esté en contacto total con tu piel y, por
supuesto, relájate tú también. También puedes meterte en la
bañera con el bebé. El contacto de tu piel y el agua le
ayudará a relajarse.