Psicología / Psicología infantil
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Psicología infantil
Psicología del desarrollo. Infancia y primeros pasos
(0-3 años) |
Ansiedad ante los extraños y ansiedad por
separación
Hasta los ocho meses, no es
extraño que los niños se muestren amigables ante los
extraños y les sonrían cuando se les acercan. Pero a partir
de esta edad puede aparecer un cambio, de manera que los
niños empiezan a mostrarse desconfiados ante los extraños y
se quedan quietos, sin sonreírles.
La ansiedad ante los extraños consiste en la cautela que
mantienen los niños ante personas que no conocen, y la
ansiedad por separación es la incomodidad o malestar que
manifiestan cuando alguien conocido y encargado de su
cuidado (como puede ser la madre) se aleja.
Aunque esta reacción es bastante típica, no se da en todos
los niños. Es variable y depende del temperamento del bebé y
de las circunstancias de su vida. Por ejemplo, los bebés que
pertenecen a familias numerosas y que, por tanto, han tenido
más oportunidad de interactuar con otras personas, muestran
menos temor ante los extraños.
La ansiedad ante extraños y por separación suele aparecer
hacia los ocho o nueve meses y se acentúa más hasta el
primer año. Para entonces, el niño puede reaccionar de
manera positiva ante un extraño si esa persona espera un
poco antes de acercarse y luego se acerca gradualmente, con
cuidado y jugando. De este modo, se estimula la curiosidad
natural del niño y su tendencia a relacionarse con otras
personas. En cambio, si el extraño se acerca de repente, lo
toca o lo alza en brazos antes de que el niño se haya
acostumbrado a su presencia, es probable que llore.
En ocasiones, el estrés que muestran los infantes ante la
separación puede estar relacionado con la calidad del
cuidado de la persona que queda a su cargo, más que con la
separación en sí misma. Cuando las personas encargadas de
cuidarlos son cálidas, los atienden y juegan con ellos antes
de que lloren, los niños lloran mucho menos.
La influencia de la madre
La manera de actuar de la
madre (o persona encargada de su cuidado) es también
importante. Si la madre se muestra afectuosa con la persona
desconocida, o muestra alegría u otro tipo de actitud
positiva, el bebé reacciona con más confianza ante esa
persona. Cuando las madres hablan positivamente de dicha
persona a sus hijos, éstos se muestran también más amigables
al encontrarse con esa persona.
Bibliografía: Diane E.
Papalia; Sally Wendkos Olds. A child's world. Infancy
through adolescence. McGraw-Hill.