
La amistad en la niñez
temprana
Aunque los niños menores de tres años
pueden jugar unos junto a otros, no es hasta esta edad cuando
comienzan a tener amigos.
A través de las relaciones de
amistad, los niños aprenden a compartir, a solucionar los problemas
en las relaciones y a ponerse en el lugar del otro. Además, ven
modelos de todas clases de comportamiento, que luego pueden imitar,
aprenden valores, y practican roles de adultos, imitando en sus
juegos sus comportamientos.
A la hora de buscar amigos, suelen
preferir niños a quienes les guste hacer las mismas cosas que a
ellos. Por lo general, los amigos tienen el mismo nivel de energía y
actividad y son de la misma edad y sexo.
Los niños que tienen amigos hablan
más y establecen turnos para dirigir a otros y para seguirlos,
alternando ambos comportamientos. Por el contrario, los niños que no
tienen amigos, tienden a pelear con quienes hacen algo cerca o
permanecen al margen, limitándose a observar.
Los niños suelen preferir como
compañeros de juego a quienes les sonríen y les ofrecen un juguete o
la mano. Rechazan a los niños que interrumpen o son agresivos y
desconocen a los que son tímidos o retraídos.
Una tarea importante que los niños
han de aprender es el modo de afrontar las situaciones que causan
ira. Suelen responder de formas bastante directas y activas, que
tienden a minimizar conflictos el en futuro. Los niños varones
tienen más probabilidad de expresar sus sentimientos de ira o de
resistir las acciones de los niños que los enfadan, mientras que las
niñas tienen más probabilidades de expresar su desaprobación al otro
niño. Los niños más impopulares tienen más probabilidades de
devolver el golpe o molestar.
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