
Ayudar a los demás: el
desarrollo del altruismo
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La influencia de los padres
Aunque los niños puedan nacer con
cierta predisposición genética hacia el altruismo, la familia ejerce
una influencia fundamental para promover o no este comportamiento.
El amor y el respeto hacia los hijos
es una de las mejores formas de promover el altruismo, pues estos
niños se sienten seguros con el amor de sus padres y no tienen dudas
de que les quieren.
Los niños que en la etapa de la
infancia y primeros pasos tuvieron un
vínculo afectivo
seguro con sus padres, tienen más probabilidades de responder ante
la aflicción de otros niños, tienen más amigos y sus profesores los
consideran más competentes socialmente.
Los padres de estos niños enseñan con
su ejemplo y enseñan a sus hijos a ponerse en el lugar de los demás,
con preguntas como: ¿Cómo te sentirías tú si fueras ella? ¿Cómo
crees que se siente Juan por haberse quedado sin el pastel que le
has quitado? Es decir, si un niño se lleva algo que no es suyo, no
le dan una charla sobre la honestidad ni le pegan o le llaman malo,
sino que tratan de apelar a sus sentimientos y empatía.
Los niños altruistas saben que sus
padres esperan de ellos honestidad y caridad, y que cumplan con sus
responsabilidades en el hogar. Además, estos padres buscan también
otros modelos y leen cuentos o muestran a sus hijos programas de
televisión que enseñen empatía, cooperación y participación.
Estos programas ayudan a los niños a ser compasivos, generosos y
caritativos.
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