
Ayudar a los demás: el
desarrollo del altruismo
A los cuatro años de edad, Eduardo se
acercó a un mendigo que rebuscaba en la basura para darle su
bocadillo. El comportamiento altruista o prosocial implica ayudar a
los demás sin esperar nada a cambio. Son actos que a menudo implican
costos, riesgo o autosacrificio por parte de la persona que los
realiza.
¿Qué hace que algunos niños sean
generoso y compasivos con los demás, se acerquen a consolar a un
compañero que llora y sean sensibles antes las necesidades de otras
personas?
Los genes pueden predisponer a un
niño hacia la empatía. El comportamiento prosocial aparece pronto en
la infancia. Incluso antes de los dos años de edad, los niños ayudan
a otros, comparten sus pertenencias y alimentos y ofrecen consuelo.
Estos comportamientos surgen de la capacidad del niño para imaginar
cómo se siente otra persona y desarrollar un sentimiento de
responsabilidad por los demás.
Los niños altruistas tienen una
avanzada capacidad de razonamiento y son capaces de asumir el rol de
otros. También son activos y tienen una mayor confianza en sí
mismos. El resto de los niños suelen preferirlos como compañeros de
juegos.
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