
Alimentación y nutrición
No es raro que cuando los niños
tienen esta edad, las madres se preocupen al ver lo poco que su hija
o hijo ha comido durante unos días. Estos cambios en el apetito son
normales a esta edad.
En la etapa de la infancia (hasta los
tres años) los niños tienen un ritmo de crecimiento muy rápido, pero
a medida que este ritmo se reduce, necesitan menos calorías por kg
de peso, de modo que comen menos en proporción a su tamaño de lo que
comían hasta entonces. Las madres no deben preocuparse por esto ni
presionar a sus hijos a comer más, pues están comiendo lo que
necesitan para su edad.
Un niño con energía, cabellos y ojos
brillantes y capacidad para recuperarse con rapidez de la fatiga, es
un niño bien nutrido, de modo que no hay que preocuparse si los
padres creen que come poco.
Los requerimientos diarios de
proteínas de un niño de esta edad se pueden tomar en dos vasos de
leche y una porción de carne u otro alimento similar como pescado.
La vitamina A se encuentra en las zanahorias, espinacas, la yema de
huevo o la leche entera, entre otros alimentos. La vitamina C se
encuentra en las frutas cítricas, los tomates y los vegetales de
hoja verde oscura. El calcio se encuentra en el brócoli, el salmón o
los productos lácteos.
La leche y sus derivados pueden
tomarse bajos en grasa a esta edad y las carnes deberán ser magras.
Un estudio realizado con 15 niños
entre dos y cinco años de edad encontró que consumieron casi la
misma cantidad de calorías diarias a pesar de la diferencia de edad,
aunque con frecuencia comieron mucho en una comida y poco en otra.
Los niños pequeños pueden controlar
la cantidad de alimentos que ingieren y alimentarse según sus
necesidades calóricas. Por este motivo, los padres no deberán
empujarlos a comer más de lo que les apetece porque esto podría
interferir con el mecanismo normal del niño para regular su consumo
de energía, lo cual podría producir problemas de obesidad infantil.
No obstante, si los padres alimentan
a sus hijos con dietas ricas en cereales azucarados, dulces, y otros
alimentos con bajo contenido nutricional, los niños no tendrán
suficiente apetito para ingerir los alimentos que necesitan para su
crecimiento. Por tanto, la alimentación debe ser nutritiva, rica en
proteínas y vitaminas, y baja en grasas y azúcares.
Los estudios han mostrado que las
dietas de los niños suelen presentar algunos problemas: son bajas el
calcio, hierro, cinc y vitamina E y altas en grasas. Por tanto,
trata de incluir alimentos ricos en estos nutrientes en la dieta de
tu hijo.
Página siguiente