Psicología / Psicología infantil
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Psicología infantil
Psicología del desarrollo. Niñez temprana (3-6 años) |
Alimentación y nutrición
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No es raro que cuando los
niños tienen esta edad, las madres se preocupen al ver lo
poco que su hija o hijo ha comido durante unos días. Estos
cambios en el apetito son normales a esta edad.
En la etapa de la infancia (hasta los tres años) los niños
tienen un ritmo de crecimiento muy rápido, pero a medida que
este ritmo se reduce, necesitan menos calorías por kg de
peso, de modo que comen menos en proporción a su tamaño de
lo que comían hasta entonces. Las madres no deben
preocuparse por esto ni presionar a sus hijos a comer más,
pues están comiendo lo que necesitan para su edad.
Un niño con energía, cabellos y ojos brillantes y capacidad
para recuperarse con rapidez de la fatiga, es un niño bien
nutrido, de modo que no hay que preocuparse si los padres
creen que come poco.
Los requerimientos diarios de proteínas de un niño de esta
edad se pueden tomar en dos vasos de leche y una porción de
carne u otro alimento similar como pescado. La vitamina A se
encuentra en las zanahorias, espinacas, la yema de huevo o
la leche entera, entre otros alimentos. La vitamina C se
encuentra en las frutas cítricas, los tomates y los
vegetales de hoja verde oscura. El calcio se encuentra en el
brócoli, el salmón o los productos lácteos.
La leche y sus derivados pueden tomarse bajos en grasa a
esta edad y las carnes deberán ser magras.
Un estudio realizado con 15 niños entre dos y cinco años de
edad encontró que consumieron casi la misma cantidad de
calorías diarias a pesar de la diferencia de edad, aunque
con frecuencia comieron mucho en una comida y poco en otra.
Los niños pequeños pueden controlar la cantidad de alimentos
que ingieren y alimentarse según sus necesidades calóricas.
Por este motivo, los padres no deberán empujarlos a comer
más de lo que les apetece porque esto podría interferir con
el mecanismo normal del niño para regular su consumo de
energía, lo cual podría producir problemas de obesidad
infantil.
No obstante, si los padres alimentan a sus hijos con dietas
ricas en cereales azucarados, dulces, y otros alimentos con
bajo contenido nutricional, los niños no tendrán suficiente
apetito para ingerir los alimentos que necesitan para su
crecimiento. Por tanto, la alimentación debe ser nutritiva,
rica en proteínas y vitaminas, y baja en grasas y azúcares.
Los estudios han mostrado que las dietas de los niños
suelen presentar algunos problemas: son bajas el calcio,
hierro, cinc y vitamina E y altas en grasas. Por tanto,
trata de incluir alimentos ricos en estos nutrientes en la
dieta de tu hijo.
