Investigadores
hallaron
que
entre
casi
2.400
hombres
británicos
de
mediana
edad,
los
que
bebían
por
lo
menos
un
vaso
de
leche
por
día
eran
un
62
por
ciento
menos
propensos
a
desarrollar
síndrome
metabólico
que
los
que
la
consumían
sólo
a
veces.
El
síndrome
metabólico
está
formado
por
un
conjunto
de
factores
de
riesgo
de
enfermedad cardíaca
y
diabetes
tipo
2.
Esos
factores
son
hipertensión,
altos
niveles
de
azúcar
en
sangre,
obesidad
abdominal,
altos
niveles
de
triglicéridos
(un
tipo
de
grasa)
en
sangre
y
bajos
niveles
de
colesterol
"bueno".
Algo
similar
se
observó
al
analizar
el
consumo
total
de
leche,
queso
y
yogur.
Otro
estudio
similar demostró
la
relación
entre
el
consumo
regular
de
leche
y
una
reducción
de
la
presión
arterial,
lo
que
explicaría
su
conexión
con
el
síndrome
metabólico,
según
dijo
el
doctor Peter
C.
Elwood,
director
de
la
investigación.
"Otras
investigaciones
le
atribuyen
a
los
lácteos
un
mejor
control
del
peso".
Un
tercer
estudio
también
encontró
resultados
similares.
Todo
esto
sugiere
que
los
productos
lácteos
forman
parte
de
una
dieta
saludable,
publicó
el
equipo
dirigido
por Elwood,
de
la
Cardiff
University,
en
el
Reino
Unido,
en
Journal
of
Epidemiology
and
Community
Health.
El
estudio
incluyó
a
2.375
hombres
de
entre
45 y
59
años,
que
respondieron
cuestionarios
detallados
sobre
su
alimentación
al
inicio
del
estudio.
En
los
siguientes
20
años,
el
equipo
les
controló
el
riesgo
de
diabetes,
cardiopatías
y
accidente
cerebrovascular
(ACV).
Recientemente,
una
revisión
de
estudios
realizada
por
investigadores
en
Estados
Unidos
halló
que
el
elevado
consumo
de
calcio
y de
vitamina
D
redujo
un
18
por
ciento
el
riesgo
de
diabetes.
Los
productos
lácteos
aumentarían
el
colesterol,
señaló
Elwood,
aunque
agregó
que
el
público
pasa
esto
por
alto.
La
leche
es
un
"alimento
complejo",
definió,
y
tendría
una
gran
cantidad
de
efectos
sobre
la
salud.