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La depresión aumenta el
riesgo de muerte en muchas enfermedades
En un estudio realizado con
más de 61.000 adultos en Noruega, 2.866 tenían síntomas
significativos de depresión entre agosto de 1995 y junio de
1997.
Comparados con los participantes sin depresión, el grupo
deprimido mostró un mayor riesgo de muerte por enfermedad
cardiaca, accidente cerebrovascular (ACV) y otras causas
principales de mortalidad, durante el seguimiento de control
en enero del 2001.
La relación entre la depresión y un bajo nivel de
supervivencia permaneció cuando los investigadores tuvieron
en cuenta la posible influencia de la edad, las enfermedades
y los síntomas físicos de los participantes al inicio del
estudio.
Según los autores, los resultados sugieren que las
consecuencias potenciales de la depresión no quedarían
limitadas a una mala salud cardiaca, como han mostrado otros
estudios, o un mayor riesgo de suicidio.
El estudio incluyó a 61.349 hombres y mujeres, a los que se
les realizaron pruebas estándares de medición de depresión y
ansiedad, y que aportaron datos sobre síntomas clínicos
previos. Durante el seguimiento murieron 2.309
participantes.
En general, los hombres y mujeres deprimidos tuvieron un
mayor riesgo de muerte por causas como enfermedad cardiaca,
accidente cerebrovascular, enfermedades respiratorias (como
neumonía e influenza) y dolencias del sistema nervioso (como
Parkinson y esclerosis múltiple).
Una excepción fue el cáncer, sin una relación clara con la
depresión. Asimismo, el equipo tampoco halló un aumento del
riesgo de muerte entre las personas con trastornos de
ansiedad.
Los investigadores especularon con que la depresión podría
modificar el riesgo de enfermedad cardiaca a través de
efectos directos sobre los sistemas nervioso y
cardiovascular, al aumentar, por ejemplo, la inflamación
arterial o la tendencia a desarrollar coágulos sanguíneos.
La condición psíquica tendría además un efecto indirecto al
elevar la posibilidad de desarrollar hábitos poco
saludables, como fumar, o al impedir que las personas
adhieran a tratamientos contra la enfermedad.
Efectos indirectos similares podrían explicar en parte la
relación entre la depresión y otras causas de muerte,
indicaron los investigadores.
Fuente: Psychosomatic
Medicine, mayo del 2007