En el estudio
participaron 154 mujeres, entre los 18 y los 65 años de edad de
edad promedio de 46, y se encontró que las 51 mujeres que
informaban sobre bochornos tenían una presión arterial sistólica
en vigilia de 141 en promedio y una presión arterial sistólica
promedio durante el sueño de 129, frente a 132 y 119,
respectivamente, entre las mujeres que no sufrían bochornos.
"Una tercera
parte de las mujeres que estudiamos informaron tener sofocos en
las dos semanas anteriores. Entre esas mujeres, la presión
arterial sistólica era significativamente superior, incluso tras
ajustar si eran premenopáusicas, menopáusicas o
posmenopáusicas", afirmó en una declaración preparada la Dra.
Linda Gerber, autora principal, profesora de salud pública y
medicina, y directora del núcleo de bioestadística y metodología
de investigación del Colegio de medicina Weill Cornell de la
ciudad de Nueva York.
"Las
investigaciones futuras nos ayudarán a comprender mejor los
mecanismos subyacentes de esta relación y podrían ayudar a
identificar las intervenciones potenciales que reducirían el
impacto de los bochornos sobre la presión arterial", señaló
Gerber.
La
hipertensión arterial es un importante factor de riesgo de la
enfermedad cardiaca, que es responsable de la mitad de todas las
muertes de mujeres estadounidenses desde que cumplen los 50. Las
investigaciones anteriores han relacionado la menopausia con la
hipertensión arterial.