Las personas
que sobrevivieron a un caso de leucemia infantil son mucho más
propensas a desarrollar otros tipos de cáncer en las décadas
posteriores al tratamiento original, según reveló un estudio
publicado en Journal of the American Medical Association.
Los
investigadores evaluaron a 2.169 personas tratadas por leucemia
linfoblástica aguda (LLA) cuando eran niños y adolescentes,
entre 1962 y 1998, en el Hospital de Investigación Infantil St.
Jude, en Memphis, Tennessee. La LLA es un tipo de cáncer en el
cual la médula espinal produce un exceso de linfocitos.
Todos los
participantes se recuperaron completamente de la enfermedad, y
su salud fue monitoreada por un promedio de 19 años.
Los
investigadores encontraron que los supervivientes de leucemia
infantil eran 13,5 veces más propensos que la población general
a desarrollar los tipos más serios de cáncer. Asimismo, la
incidencia de nuevos cánceres aumentó constantemente en estas
personas durante los 30 años posteriores a su tratamiento contra
la leucemia.
Los resultados
de la investigación subrayan la importancia de controlar muy de
cerca la salud de estos supervivientes de cáncer infantil en las
décadas posteriores al tratamiento original, señaló la doctora
Nobuko Hijiya, directora de la investigación.
Estos
hallazgos se suman a otros estudios que demostraron que los
supervivientes de cáncer pediátrico corren otros riesgos graves
para su salud.
La leucemia
linfoblástica aguda es el cáncer infantil más comúnmente
diagnosticado, y es considerado uno de los más curables. Más del
80 por ciento de los pacientes sobrevive.
Para los 1.290
pacientes cuya leucemia remitió (879 volvieron a padecer la
enfermedad), alrededor del 10 por ciento desarrolló otro cáncer,
con un aumento relativamente rápido de los casos a los 20 años
del tratamiento original.
La mayoría de
los cánceres que desarrollaron fueron tipos que responden bien
al tratamiento, como el meningioma, un tumor cerca del cerebro y
la médula espinal, y el carcinoma de células basales, un tipo de
cáncer de piel, aunque algunos fueron más graves, dijeron los
investigadores.
La
quimioterapia y los tratamientos con radiación empleados en los
pacientes con leucemia infantil solían ser más severos que las
terapias actuales y esto en parte explica el mayor riesgo,
señalaron los expertos. No obstante el equipo indicó que los
factores genéticos también entrarían en juego.