Los
buenos líderes tienen el grado justo de asertividad
Los líderes que son demasiado asertivos o demasiado poco
asertivos, tienden a ser considerados menos efectivos,
mientras que aquellos que se encuentran en un punto
medio pueden tener un nivel óptimo de asertividad.
A través de
una serie de estudios, los psicólogos Daniel Ames, profesor en
la Columbia Business School, Francis Flynn, profesor en Stanford Graduate School of Business,
pidieron a los trabajadores que evaluaran los puntos fuertes y
débiles de la capacidad de liderazgo de sus compañeros. Los
puntos fuertes más comunes incluían rasgos de liderazgo
convencionales, como inteligencia, autodisciplina, y carisma.
Pero la debilidad más común de que informaron los participantes
fue la asertividad, estando a veces por encima del carisma, la
inteligencia y la autodisciplina juntos.
Una razón para
esto es que, al contrario que el carisma, que sólo supone un
problema cuando falta, la asertividad puede suponer una
debilidad cuando se encuentra en cualquiera de los dos extremos
No
obstante, aunque la asertividad aparecía como una
debilidad importante, apenas era mencionada entre los
puntos fuertes. "Cuando los líderes tienen una
asertividad negativa, resulta obvio y destacable, pero
cuando es adecuada parece desaparecer", dice Ames.
Al ver estos
resultados los investigadores se preguntaron acerca de los
motivos y descubrieron que eran diferentes según en qué extremo
de asertividad de sitúe una persona. "Los aspirantes a liderazgo
que son bajos en asertividad no pueden luchar por sus intereses
y son ineficaces al alcanzar metas y obtener resultados. Por
otro lado, las personas muy asertivas son a menudo insufribles.
Aunque consiguen lo que desean, dañan las relaciones con las
personas a su alrededor. Conforme pasa el tiempo, los costos
sociales se suman y comienzan a minar los resultados. Los
líderes más eficaces empujan lo bastante fuerte como para lograr
sus objetivos pero no tan fuerte como para llevarse mal con los
demás".
Ames y Flynn
advierten que su trabajo no sugiere que la solución para los
líderes consista en ser moderados en asertividad todo el tiempo.
Por el contrario, los líderes que son vistos como moderadamente
asertivos pueden ser más capaces que el resto de intensificar
sus respuestas o atenuarlas según sea necesario. Los líderes que
se quedan estancados en uno de los dos extremos de asertividad
pueden tener un repertorio de conductas más limitado.
Fuente: Journal of Personality
and Social Psychology, Vol. 92 No. 2.