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Las emociones negativas de duelo disminuyen unos 6 meses después de la pérdida de un ser amado

 

Tras la muerte de un ser querido por causas naturales, la respuesta normal en la mayoría de las personas es aceptación y añoranza de la persona fallecida, según un estudio publicado en JAMA*.


"La idea de que una respuesta psicológica natural ante la muerte incluye una progresión ordenada a través de diversos estadios de duelo ha sido ampliamente aceptada por los clínicos y el público general", dicen los autores. Estas diversas fases, consistentes en incredulidad, añoranza, ira, depresión y aceptación, es bien conocida y se ha generaliza a una gran variedad de pérdidas.


"La identificación de los patrones de los síntomas típicos del duelo es de interés clínico porque aumenta la comprensión de cómo los individuos procesan cognitiva y emocionalmente la muerte de una persona cercana. Este conocimiento ayuda a determinar si un patrón específico de duelo es normal o no".


Paul K. Maciejewski, psicólogo de la Yale University School of Medicine, New Haven, Conn., y sus colaboradores analizaron datos recogidos entre enero del 200 y enero del 2003 de 233 individuos que participaron en el estudio. Estas personas había sufrido la muerte de forma natural (no por accidente) de un miembro de la familia o un ser querido. Los participantes fueron sometidos a una evaluación completa de los cinco indicadores que incluye la teoría de los estadios de duelo en las 24 horas posteriores a la muerte. La gran mayoría (83,8 %) eran esposos de los fallecidos. El resto de los participantes eran hijos, padres o hermanos.


"Al contrario de lo que afirma la teoría de los estadios de duelo, la incredulidad no era el indicador de duelo inicial y dominante", explican los investigadores. "La aceptación era la respuesta más frecuente y la añoranza era la emoción negativa dominante durante un periodo de tiempo comprendido entre 1 y 24 meses tras la pérdida".


Si tenemos en cuenta todos los indicadores, la incredulidad descendía tras un mes; la añoranza al cuarto mes; la ira al quinto mes, y la depresión al sexto mes. La aceptación aumentaba de manera constante durante todo el periodo de observación de 24 meses.


Independientemente de cómo se analicen los datos, todos los indicadores negativos de duelo disminuyen aproximadamente seis meses después de la pérdida. La persistencia de estas emociones negativas después de este periodo es probable que refleje una mayor dificultad de ajuste y sugiere la necesidad de una mayor evaluación de la persona afectada y tal vez la necesidad de tratamiento, explican los autores.

 

*Fuente:
- JAMA, the Journal of the American Medical Association, febrero, 2007
- Science daily