Recursos / Noticias
 |
Noticias de salud
|
El masaje reduce el llanto y
los trastornos del sueño infantil
El masaje infantil se usa
desde hace tiempo en las culturas asiáticas y africanas para
calmar los cólicos y el malestar de los bebés, ayudarlos a
dormir y mejorar su crecimiento y desarrollo.
Para evaluar el fundamento científico de esa práctica,
investigadores en el Reino Unido analizaron los resultados
de 23 ensayos clínicos en los que los bebés con menos de 6
meses de vida recibían o no masajes al azar.
Hallaron en nueve estudios que el masaje suave mejoraba los
patrones de sueño de los bebés, calmaba su llanto y
fortalecía el lazo entre la madre y el bebé. Algunos
estudios encontraron que el masaje disminuía los niveles de
ciertas hormonas del estrés.
Dado ese efecto hormonal aparente, no sorprende que el
masaje mejore el sueño y disminuya el llanto, según
indicaron los investigadores dirigidos por Angela Underdown,
de University of Warwick, en Coventry, Inglaterra.
En cambio, esos nueve estudios no demostraron que los
masajes hayan influido en el crecimiento y el desarrollo de
los bebés.
Por otra parte, los investigadores consideran que el resto
de los 23 ensayos revisados tenían "un alto riesgo de sesgo"
debido al método utilizado; algunos estudios, por ejemplo,
carecían de información sobre su diseño y realización. Por
este motivo, los resultados proporcionan "un posible
respaldo" a la enseñanza del masaje infantil a padres y
cuidadores, aunque no existe todavía suficiente evidencia.
El origen de los ensayos incluidos en la revisión fue China,
América del Norte, Gran Bretaña e Israel. Participaron 598
bebés sanos y a término.
En algunos estudios, los investigadores aplicaron el masaje
a algunos bebés y los padres a otros. La mayoría de los
trabajos analizaron los efectos del masaje diario durante
semanas.
Se desconoce con qué frecuencia, cuándo y por cuánto tiempo
se deberían aplicar los masajes a los bebés para obtener el
mayor beneficio. Los investigadores recomiendan la
realización de nuevos estudios para hallar esas respuestas.
Fuente: Cochrane Library,
online, 18 de octubre, 2006.