En un ensayo en el que se expuso a voluntarios saludables al virus de la
gripe, los investigadores encontraron que aquellos con una actitud emocional
positiva eran
menos propensos a enfermarse.
Los investigadores opinan que las causas pueden ser tanto objetivas (la
felicidad mejora la respuesta inmune) como subjetivas (las personas felices
se preocupan menos cuando les pica la garganta o les gotea la nariz).
"El sistema inmune de las personas emocionalmente positivas respondería
de una forma distinta a los virus", explicó el autor principal del estudio,
doctor Sheldon Cohen, de Carnegie Mellon University, en Pittsburgh. "Y cuando se resfrían, interpretarían la enfermedad con menor severidad".
El equipo dirigido por Cohen halló en un estudio previo que las personas
más felices eran menos susceptibles a resfriarse, aunque quedaron algunas
dudas, como si la tendencia emocional en sí provocaba ese efecto.
Para el nuevo estudio, los investigadores midieron
el estilo de personalidad, la autopercepción de la salud y el "estilo"
emocional de 193 adultos saludables. Los que tendían a ser felices, agradables y a tener energía tenían un
estilo emocional positivo, mientras que los que a menudo se mostraban
infelices, tensos y hostiles, tenían un estilo negativo.
Después, los investigadores les
administraron gotas nasales con un virus del resfriado o un virus gripal que provoca síntomas similares a los de un
resfriado.
Durante los siguientes 6 días, los voluntarios informaron
de las molestias,
los dolores, los estornudos y la congestión, mientras que los investigadores
reunieron datos objetivos, como la producción diaria de mucosidad.
El equipo halló que según las medidas
objetivas de los signos nasales, las personas felices eran menos propensas a
tener un resfriado. Además, cuando los participantes felices se resfriaron, los síntomas autopercibidos
eran menos severos de lo esperado, según pruebas objetivas.
Cuando los investigadores consideraron otros factores que podrían
explicar la relación, como la percepción de los voluntarios de su estado de
salud general, la autoestima y la tendencia al optimismo, la felicidad
pareció tener un efecto protector contra los síntomas del resfriado.
En cambio, las personas con una predisposición negativa no tuvieron
un riesgo mayor de desarrollar un resfriado, según las pruebas objetivas, aunque
tendieron a deprimirse con los síntomas.
"Hallamos que son las emociones positivas las que producen un gran efecto
y no las negativas", dijo Cohen.