El trauma infantil, junto con el estrés o la
inestabilidad emocional en cualquier momento de la vida, podrían ser
factores de riesgo para el síndrome de fatiga crónica, según dos estudios de la edición de noviembre de Archives of
General Psychiatry.
El síndrome de
fatiga crónica (SFC) es más común entre las mujeres entre los 40 y los 59
años de edad, y se caracteriza por un conjunto de síntomas debilitantes,
como fatiga inexplicable, problemas para dormir, problemas de memoria y
concentración, y dolor.
"No estamos hablando de un conjunto de gente estresada. Hablamos de la
biología subyacente de una enfermedad muy real y debilitante", afirmó la
Dra. Nancy Klimas, profesora de medicina de la Facultad de medicina Miller
de la Universidad de Miami, quien no participó en el estudio. "Estamos
tratando de eliminar el estigma de los matices psiquiátricos y explicarlo a
través de la biología, como debe ser".
Este nuevo informe es parte de un estudio de mayor tamaño que evaluó a la población de Wichita, Kansas, durante un
periodo de cuatro años, entre 1997 y 2000.
Los investigadores
realizaron evaluaciones a fondo de 43
personas que tenían SFC, y las compararon con 60 sujetos control, todos
identificados en una muestra inicial de más de 56.000 adultos residentes de Wichita. Además de múltiples pruebas médicas, los participantes completaron
cuestionarios sobre el trauma infantil y síntomas psiquiátricos como
depresión y ansiedad. Se observaron cinco tipos distintos de trauma
infantil, sexual, físico, emocional, negligencia emocional y negligencia
física.
Las personas que tenían SFC
informaron de niveles mucho más altos de
trauma infantil y síntomas psiquiátricos, en comparación con los
participantes de control. De hecho, la exposición al trauma infantil en
general se asoció con un riesgo de tres a ocho veces mayor de SFC. Pero la
negligencia emocional y el abuso sexual fueron los pronosticadores más
potentes de quién desarrollaría SFC. Los investigadores encontraron que el
riesgo de padecer de SFC aumentaba en 77 por ciento por cada tipo adicional
de trauma infantil que una persona experimentara. Quienes experimentaban más trauma tenían más probabilidades de tener
síntomas más graves de SFC.
"Es importante ver que el SFC tiene subgrupos", apuntó Klimas. "Es
realmente importante no fusionar todas estas observaciones en un gran grupo
sólido".
La información podría algún día ayudar a identificar a las personas en
riesgo de síndrome de fatiga crónica. "No todas las personas que tienen SFC
tenían antecedentes de trauma infantil y no todas las personas con trauma
infantil tenían SFC", explicó la autora del estudio Christine Heim,
profesora asistente de psiquiatría y ciencias conductuales de la Universidad
Emory en Atlanta. "No es el cuadro completo. Debe haber algún tipo de
defensa y, si sabemos lo que es, sería importante para la prevención".
El segundo estudio evaluó a 19,192 mellizos suecos, 1,570 de los cuales
tenían síndrome de fatiga crónica. Los mellizos que experimentaron
inestabilidad emocional y estrés tenían más probabilidades de padecer SFC.
Los individuos que informaron que su vida era estresante tenían entre 64 y
65 por ciento más probabilidades de desarrollar SFC que las que no lo
hacían.