El ejercicio es igual de efectivo
que los fármacos en el alivio de la depresión
La práctica regular de ejercicio
funcionaría tan bien como la medicación para aliviar los
síntomas de depresión grave.
En un estudio
en el que participaron 202 adultos deprimidos, los autores
observaron que aquellos tratados con terapia de ejercicio grupal
mejoraron tanto como los pacientes a los que se administraron
antidepresivos. Un tercer grupo que realizó ejercicio en el
hogar también obtuvo un alivio de los síntomas, aunque en menor
nivel.
Lo cierto es
que a los tres grupos les fue mejor que al cuarto grupo que
recibió placebo, una píldora inactiva idéntica al antidepresivo.
El estudio,
publicado en la revista Psychosomatic Medicine, incluyó a 202
hombres y mujeres mayores de 40 años con diagnóstico de
depresión grave. Losos autores dividieron al azar a los
pacientes en cuatro grupos: uno hizo ejercicio supervisado y en
grupo tres veces por semana; otro hizo ejercicio en el hogar; el
tercero recibió el antidepresivo sertralina (Zoloft) y el cuarto
tomó placebo.
A las 16
semanas, el equipo evaluó los síntomas depresivos.
Al final del
estudio, el equipo halló que el 47 por ciento de los pacientes
tratados con el antidepresivo no reunían ya los criterios de
depresión grave. Lo mismo ocurrió en el 45 por ciento de los que
hicieron ejercicio grupal. En el grupo que hizo ejercicio en el
hogar, el 40 por ciento tenía remisión de síntomas, frente al 31
por ciento en el grupo placebo.
Existen varias
teorías sobre por qué el ejercicio alivia la depresión. Por
ejemplo, la actividad física afecta ciertas sustancias químicas
claves del sistema nervioso, la norepinefrina y la serotonina,
que son objetivos de los fármacos antidepresivos, como así
también las neurotrofinas del cerebro, que protegen a las
células nerviosas de las lesiones y transmiten señales anímicas
dentro del cerebro.
El ejercicio
aumentaría además los sentimientos de autosuficiencia y
promovería el pensamiento positivo. Algunos expertos sostienen
que el ejercicio grupal, con su aspecto social, tendría
beneficios adicionales.
Aunque al
grupo que hizo ejercicio en el hogar le fue mejor que al grupo
que recibió placebo, Blumenthal señaló que se desconoce si sería
tan efectivo como las clases supervisadas. "El ejercicio en el
hogar es más cómodo, pero los pacientes no se esforzarían
tanto", dijo el investigador.
Fuente: Psychosomatic Medicine,
septiembre, 2007