Un estudio
realizado en Estados unidos señala que una gran cantidad de
médicos no detecta los síntomas que aumentan el riesgo de
suicidio.
Los
investigadores reclutaron actrices para que fingieran ser
pacientes y acudieran al médico para mostrar señales de
depresión o un trastorno similar. Pero penas el 36 por ciento de
los médicos preguntó a las "pacientes" sobre los pensamientos
suicidas.
"Con
frecuencia, existe una ventana de oportunidad para que los
médicos evalúen las tendencias suicidas e intervengan de manera
apropiada. Sin embargo, según encontramos, con frecuencia no
aprovechan esta oportunidad", afirmó el Dr. Mitchell Feldman,
autor principal del estudio y profesor de medicina de la
Universidad de California en San Francisco.
Según Feldman,
se calcula que entre el 2 y el 7 por ciento de los pacientes que
visitan médicos de atención primaria están pensando en el
suicidio. De hecho, hasta el 75 por ciento de las personas que
se suicidan visitan a un proveedor de atención primaria en los
30 días anteriores al suicidio, muestran los investigadores.
Aún así, los
pacientes en riesgo de suicidio raras veces mencionan el tema de
manera directa a los médicos, lo que deja en manos de los
médicos averiguar qué sucede.
En el estudio
reciente, los investigadores reclutaron a 152 médicos del norte
de California y de Rochester, Nueva York. A todos se les dijo
que iban a recibir visitas no anunciadas por parte de actores
que fingirían ser pacientes y que grabarían sus conversaciones.
Un total de 18
actrices visitaron a los médicos y fingieron ser dos tipos de
pacientes, de depresión mayor o de un "trastorno de ajuste", un
amplio término que incluye varios problemas mentales. Algunas de
las "pacientes" solicitaron medicamentos.
Era más
probable que los médicos plantearan el asunto del suicidio si
las "pacientes" decían que tenían depresión mayor o pedían
medicamentos. Era tres veces más probable que los médicos que
tenían experiencia personal con la depresión evaluaran el
suicidio.
"La mayoría de
los médicos no está adecuadamente capacitados para diagnosticar
y tratar los problemas mentales y conductuales en general, y
este problema se magnifica en un tema como el suicidio que
podría evocar incomodidad en algunos médicos, quienes entonces
evitarán el tema", señaló Feldman. "Algunos consideran
erróneamente que si preguntan sobre el suicidio incitarán al
paciente a pensar en ello".
Feldman añadió
que "describo el suicidio como otro de los problemas de la caja
de Pandora, al igual que la violencia doméstica, que los médicos
podrían evitar sacar a la luz por temor a que, en cuanto lo
hagan, no serán capaces de contener las respuestas emocionales
del paciente. Y además se retrasarán en su horario".
David Rudd,
presidente del departamento de psicología en la Universidad
tecnológica de Texas, estuvo de acuerdo con Feldman. Rudd, que
está familiarizado con los hallazgos del estudio, culpó de la
falta de acción de los médicos a la capacitación inadecuada, un
temor de empeorar las cosas y "una ansiedad y aprensión sobre el
manejo de las crisis de suicidio".
"Los médicos
son el punto de acceso primario para la mayoría de los pacientes
angustiados y suicidas. Esto es algo crítico para salvar vidas",
dijo Rudd.
Los hallazgos
del estudio aparecen en la edición de septiembre y octubre de
Annals of Family Medicine.