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Guía de tratamiento de enfermedades |
Úlcera péptica
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Contenido:
Alimentación, hierbas, suplementos, homeopatía.
Las úlceras pépticas afectan
principalmente al estómago y duodeno. En ellos existen
niveles altos de jugos gástricos, que se encargan de
descomponer la comida en partículas que puedan digerirse.
Estos jugos están compuestos principalmente por ácido
clorhídrico, una sustancia que puede disolver no sólo la
comida ingerida, sino también los tejidos del cuerpo. Por
este motivo, las paredes del estómago y el duodeno están
cubiertas de una capa de moco que las protege. Además,
secretan iones de bicarbonato. En condiciones normales, todo
esto impide que los jugos gástricos dañen el estómago o el
duodeno. Pero si esta capa de moco es demasiado fina y hay
una disminución de la secreción de bicarbonato, las paredes
del estómago pueden verse afectadas, apareciendo una
ulceración.
Los síntomas incluyen dolor ardiente o corroyente en la zona
afectada, generalmente con el estómago vacío o alrededor de
una hora después de comer, o de noche, pérdida de apetito o
apetito aumentado, náuseas, vómitos.
El estrés aumenta la secreción de ácido gástrico, de modo
que una de las principales medidas a tomar es reducir los
niveles de ansiedad y estrés en nuestras vidas. Algunos
fármacos aumentan también la producción de ácido,
principalmente la aspirina y otros antiinflamatorios no
esteroideos (AINES), como el ibuprofeno. Los fumadores
tienen más probabilidades de tener úlceras pépticas que los
no fumadores. Una dieta pobre, rica en picantes, refrescos,
cítricos, cafeína y alcohol, ejerce también una influencia
importante. Las alergias o sensibilidades alimenticias y
unos bajos niveles de antioxidantes pueden predisponer a
padecer esta enfermedad. La bacteria Helicobacter pylori se
ha asociado a la formación de úlceras.
El tratamiento convencional se centra en el uso de
antiácidos, que suprimen los ácidos gástricos. En casos
graves, puede ser adecuado utilizarlos, pero en la mayoría
de los casos, estos medicamentos se prescriben durante mucho
tiempo y no tratan la causa de la úlcera, pero pueden
producir problemas en otras áreas del tubo digestivo ya que
el ácido clorhídrico es necesario para digerir los alimentos
correctamente. Además, el ácido gástrico es una protección
natural contra la Helicobacter pylori, por lo que suprimir
este ácido a largo plazo te hace más susceptible de padecer
infecciones del aparato digestivo. Por otra parte, el ácido
gástrico es necesario para absorber minerales, por lo que
una deficiencia en este ácido puede producir una deficiencia
de minerales.
Sin tratamiento, una úlcera puede empeorar hasta empezar a
sangrar, e incluso puede llegar a perforar las paredes del
estómago o duodeno.
