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Medicina / Tratamientos alternativos


Medicinas alternativas

Guía de tratamiento de enfermedades

Menopausia

 

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Contenido: Alimentación, hierbas, suplementos, homeopatía, aromaterapia, acupresión, reflexología

 

La menopausia es un estado natural que hace referencia al fin de la menstruación. Por tanto no es una enfermedad ni debería ser definida como tal. Por desgracia, la medicina convencional se empeña en considerarla una enfermedad y administrar hormonas sintéticas. Sin embargo, los riesgos de estas hormonas son mucho mayores que sus beneficios, pues pueden producir cáncer de mama y enfermedad cardiovascular, como ha podido comprobarse en diversos estudios, incluido el de Women's Health Initiative, con 16000 mujeres, que tuvo que ser suspendido debido al aumento de incidencia de cáncer en las mujeres tratadas con hormonas sintéticas (Premarin y Provera).

Los cambios asociados a la menopausia pueden empezar varios años antes de que se establezca la menopausia propiamente dicha, con periodos erráticos, a veces con intenso sangrado o con un sangrado muy leve. Esta fase recibe el nombre de perimenopausia y proporciona una oportunidad para prepararse tanto física como emocionalmente para la transición que está por venir. Durante la perimenopausia, los ovarios no ovulan de un modo regular. La menopausia propiamente dicha comienza a mediados de los 40 o a principios de los 50 años de edad.

El ciclo menstrual se detiene cuando los ovarios dejan de producir suficientes hormonas (estrógeno y progesterona). Se dice que una mujer tiene la menopausia cuando ha estado sin menstruación durante un año.

Las mujeres reaccionan ante la menopausia de diversas maneras. Algunas no tienen ningún problema, mientras que otras pueden tener sequedad vaginal, sofocos, palpitaciones y cambios de humor, a veces durante años. Sin embargo, si una mujer está sana, bien alimentada y realiza ejercicio con regularidad, sus glándulas adrenales responden a la menopausia creando hormonas precursoras que se transforman luego en estrógenos y progesterona.

Para las mujeres cuyos síntomas son leves o moderados, puede bastar con realizar ejercicio, una alimentación adecuada y utilizar suplementos que equilibren las hormonas existente en el organismo. En los casos en los que sea necesario el uso de hormonas, pueden utilizarse hormonas naturales, que han demostrado ser seguras y efectivas.