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Medicina / Tratamientos alternativos


Medicinas alternativas

Guía de tratamiento de enfermedades

Diarrea

 

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Contenido: Alimentación, detoxificación, hierbas, suplementos, homeopatía.

 

La diarrea aguda es, generalmente, resultado de una exposición a sustancias tóxicas que el organismo necesita expulsar. Para lograrlo, segrega una mayor cantidad de líquido en el intestino y aumenta el peristaltismo intestinal, produciendo un aumento en la frecuencia de las deposiciones, que son más líquidas de lo habitual. Esto ayuda a expulsar las toxinas del cuerpo. Lo más frecuente es que la toxina que debe expulsarse sea una bacteria o un virus, aunque también puede tratarse de parásitos. Estos invasores pueden penetrar en el cuerpo a través de alimentos o agua contaminados o mediante el contacto con una persona infectada. También puede estar causada por la respuesta de tu cuerpo ente ciertos alimentos. La ansiedad, el estrés y los problemas emocionales son también una causa frecuente de diarrea.
 
En la mayor parte de los casos de diarrea, debes evitar tomar fármacos antidiarreicos que la supriman, pues de este modo el cuerpo no puede expulsar el agente tóxico a través de las heces y debe buscar otros modos (generalmente más peligrosos) de hacerlo. Por tanto, es preferible dejar que tu cuerpo se cure por sí mismo (a no ser que sea una diarrea de origen emocional, en cuyo caso, la psicoterapia, será el tratamiento más indicado).
 
En ocasiones, la diarrea puede ser indicio de una enfermedad más seria. Visita a un médico si hay sangre en tus deposiciones, si el dolor abdominal no se alivia al defecar, si el deseo de defecar es tan intenso que temes que se produzca una incontinencia, o si la diarrea dura más de tres días o regresa en un periodo de tiempo mayor de una semana. La diarrea en niños menores de seis años requiere siempre atención médica.

 

Alimentación

 

No tomes alimentos sólidos. Mantente hidratado bebiendo dos vasos de líquido cada dos horas. Toma agua, zumos de verduras y frutas diluidos en agua , caldos y bebidas con electrolitos. No te obligues a tomar alimentos sólidos.
 
Cuando te empieces a sentir mejor y a recuperar el apetito, evita los productos lácteos, las grasas y el aceite. Reintroduce estos alimentos poco a poco en tu dieta.
 
Evita el azúcar, sobre todo si tienes una infección bacteriana, pues las bacterias se alimentan de ella. Además, el azúcar promueve la inflamación.
 
Evita la cafeína y el alcohol, que estimulan demasiado el aparato digestivo.
 
Conforme te sientas mejor , empieza a comer alimentos simples que se absorban bien, como sopas, verduras y frutas cocinadas y arroz integral. Toma manzanas, plátanos, zanahorias y patatas.