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Qi. La fuerza vital
Esta energía recibe el nombre de Qi en el ser humano, y es su fuerza vital. Se divide en cuatro formas: la energía ancestral, la energía Yong, la energía Oé y la energía psíquica. Se describen en la página siguiente.
La energía ancestral. Es la energía con la que ya nacemos, representa la dirección de nuestras vidas, guarda relación con la herencia genética. Es la energía que dirige nuestro organismo y el resto de energías están a su servicio.
La energía Yong. Es la energía nutricia. Se obtiene
de los alimentos y de la respiración. Los alimentos llegan
al estómago, que los transforma separando la energía pura de
la impura. Esta última sigue el camino del intestino y es
eliminada con las heces. La energía pura es asimilada por el
estómago y a través del bazo asciende hasta los pulmones,
donde se mezcla con la energía respiratoria y constituye la
energía Yong o nutricia.
Energía Oé. Es la energía adaptativa. Se encarga de
regular y equilibrar nuestra relación con el medio que nos
rodea. Circula principalmente en la superficie de la piel, a
través de los meridianos tendino-musculares.
Energía psíquica. El espíritu (el Shen) se alberga
en el corazón, que es quien da la respuesta psíquica global
ante un acontecimiento que nos toque vivir. Se manifiesta en
cinco formas distintas, una para cada órgano: la alegría
para el corazón, la responsabilidad para el riñón, la
decisión para el hígado, la reflexión para el bazo y la
serenidad para el pulmón.
Existe un doble mecanismo de relación psíquica con el medio:
1. De relación externa. Cuando recibimos un impacto emocional (por ejemplo, una mala noticia) pueden ocurrir tres cosas:
-
Si nuestro Shen global es fuerte, no se verá especialmente afectado por el impacto.
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Si nuestro Shen es débil, el corazón filtrará el impacto y según sea miedo, obsesión, ira, etc., lo enviará al órgano correspondiente.
-
Si el Shen es muy débil, el impacto puede provocar incluso la muerte.
2. De relación interna, según el cual cada órgano genera su propio sentimiento, que envía al corazón y este al cerebro para dar una respuesta.
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