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Veamos un ejemplo de desarrollo
de enfermedad. La histamina es una sustancia que se encuentra en
todo el organismo y es necesaria para realizar determinadas
funciones vitales, como la defensa inmunológica. Ante la presencia
continuada de un antígeno, la secreción de histamina se puede ver
aumentada, convirtiéndose así en una homotoxina más. En este punto,
las funciones excretoras entrarán en funcionamiento para
eliminarla por la vía más habitual, que es la urinaria.
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Si la
secreción es tan grande que esto no es suficiente, el organismo
intentará eliminarla por otras vías, como puede ser la excreción
cutánea, a través de la piel. Así aparecerá en el punto de
eliminación una irritación o eczema. Si suprimiéramos este síntoma
mediante algún fármaco supresivo, el contenido excesivo de histamina
seguiría existiendo, pero al suprimir la vía cutánea de excreción,
el contenido histamínico emigrará hacia otras zonas u órganos. Si se
desplaza hacia el hemodermo, puede producir arritmias cardíacas. Si
va hacia el endodermo, podrá provocar en los pulmones una crisis
asmática. Si se orienta hacia el aparato digestivo, una úlcera
gastroduodenal. La causa siempre será la misma: un exceso de
histamina, pero la gravedad de la enfermedad será mayor si
suprimimos la acción de la homotoxina en vez de canalizarla
adecuadamente, favoreciendo su expulsión.
Es frecuente que durante el
tratamiento con homotoxicología de una enfermedad asmática o una
úlcera, desaparezcan los síntomas asmático o la úlcera y aparezca un
eczema. Esto hace ver al terapeuta que la evolución es adecuada y
que posiblemente este paciente haya suprimido un eczema en el pasado
con corticoides o antihistamínicos, de modo que ahora el cuerpo
vuelve a utilizar esta vía menos peligrosa de eliminación de la
histamina.
Para que un proceso patológico
evolucione correctamente hacia la salud, ha de hacerlo del siguiente
modo:
- Los síntomas deben evolucionar de
la cabeza a los pies (desde las zonas más vitales hacia las menos
importantes para la salud).
- De dentro hacia fuera: desde el
interior del organismo hacia las partes más externas.
- Desaparición de los síntomas en
sentido inverso a su aparición. Es decir, los síntomas que han
aparecido más tarde en el transcurso de la enfermedad deben
eliminarse antes que los más antiguos (por ejemplo, primero el asma,
luego el eczema).
Otro ejemplo: si el virus
de la gripe (considerado una homotoxina) penetra en nuestro
organismo, entra directamente en la célula, de manera que tenemos
una fase de impregnación inmediata. Para defenderse, el organismo
reacciona con una bronquitis o rinitis (fase de reacción), la cual
se acompaña de hipersecreción bronquial, esputos, estornudos y, en
general, fases de excreción. Si estimulamos el Sistema de la Gran
Defensa en los puntos implicados en este proceso, favoreceremos la
propia acción del organismo y la eliminación de la enfermedad.
Si
suprimimos los síntomas mediante medicamentos supresivos,
orientaremos las homotoxinas hacia fases celulares más establecidas.
Esto agravará la situación toxínica, aunque sin síntomas demasiado
evidentes. El organismo capta que la generación de síntomas es un
esfuerzo inútil, pues se suprimen una y otra vez, viéndose
debilitada la capacidad defensiva del cuerpo. Este puede ser el
origen de la reaparición de brotes de tuberculosis en la actualidad.