Homeopatía
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Para comprender eso
es necesario tener en cuenta que la enfermedad es una reacción del
organismo encaminada a recuperar la salud y librarse del agente
patógeno. Es decir, los síntomas no son la enfermedad, sino el modo
del organismo de luchar contra ella. Por ejemplo, la reacción
inflamatoria sirve para aislar al agente patógeno y destruirlo,
restaurando la salud. Así pues, si un medicamento produce una
reacción inflamatoria hepática, por ejemplo, en una persona sana, es
debido a que tiene la capacidad de hacer reaccionar al cuerpo de
este modo concreto; es decir, estimulando una reacción inflamatoria
hepática defensiva. Por tanto, si nos encontramos con una persona
con inflamación hepática debido a un virus, lo que necesita para
curarse es ese medicamento capaz de producir esa reacción defensiva
de un modo eficaz para luchar contra el virus cuando su cuerpo no
está siendo capa de hacerlo por sí mismo. De este modo vemos como el
mejor tratamiento contra la enfermedad es no hacer nada (dejando al
organismo hacer su trabajo de autocuración) a no ser que el cuerpo
no tenga las fuerzas suficientes para librarse de la enfermedad, o
la vida o integridad física corra serio peligro.
Así pues, la
homeopatía funciona estimulando al cuerpo en su proceso de
autocuración, haciéndolo reaccionar adecuadamente.
Estudio clínico del enfermo
Para conocer qué
medicamento necesita cada persona es necesario, en primer lugar,
tener un amplio conocimiento de la materia médica homeopática (el
conjunto de medicamentos y sus efectos) y, en segundo lugar, hacer
un estudio detallado del paciente. El médico homeópata estudiará los
siguientes aspectos:
Signos causales:
clima, impresiones psicógenas, influencias alimenticias o tóxicas,
traumatismos, etc.
Trastornos nerviosos o
sensoriales. Por ejemplo, agitación, explosiones de cólera,
timidez, indiferencia, problemas de memoria, etc.
Síntomas físicos generales.
Dolor, fatiga, cambios de secreciones, etc.
Modalidades. Este
término hace referencia a aquellos aspectos que hacen que el enfermo
mejore o empeore. Por ejemplo: mejor por la mañana, pero al beber
agua fría, etc.
Síntomas locales.
Aspecto de una lesión, situación orgánica de la afección, etc.