Las flores de Bach
Tratamiento con flores de Bach on-line
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Bach abandona la medicina
tradicional
En en año 1929 Bach
tenía 43 años, investigaba en su laboratorio y publicaba sus
resultados en las mejores revistas científicas británicas. Era
respetado por alópatas y homeópatas, tanto en su país como en el
extranjero y estaba en pleno éxito profesional. Aún así, a finales
de ese año, convencido de que la medicina tradicional no era su
camino, decide abandonarlo todo, cierra su consulta y su laboratorio
y parte para Gales, dispuesto a buscar más remedios y convencido de
que los encontraría entre las plantas. Pensó que toda la vida de las
plantas se encuentra concentrada en sus flores, de modo que centró
su atención en ellas. Entre 1930 y 1934 descubrió los 38 remedios
florales que constituirían su terapia floral. En la preparación de
los remedios usó el mismo método utilizado en la actualidad: se
cortan las flores de floración más perfecta y se colocan al sol en
un recipiente de vidrio delgado lleno de agua, en el mismo lugar
donde se han cortado, y se dejan allí, en el campo, durante algunas
horas. De esa manera el agua queda impregnada de la energía de la
flor. Dos años después, sus fuerzas comienzan a flaquear, y un día
les dice a sus colaboradores: "Mi tarea está cumplida, mi misión en
este mundo está terminada". Dos semanas después, en noviembre d
1936, muere Edward Bach mientras duerme. Desde entonces, en su casa
de Mount Vernon funciona el Centro Bach, dedicado a la recolección
anual de las flores y preparación de los remedios que luego
distribuirán a todo el mundo.
Cómo curan las flores de Bach
La filosofía que
subyace al sistema terapéutico de Edward Bach es similar al de la
Medicina Tradicional China
o la medicina homeopática, pues el campo de actuación no es el
cuerpo físico sino la energía vital cuyo equilibro es fundamental
para el mantenimiento de la salud. Esta energía ha recibido muchos
nombres diferentes: Qi, nod, aura, prana... En lugares muy distintos
y alejados del mundo, en oriente y en occidente, el ser humano ha
hablado de esta misma energía una y otra vez. Fue el médico inglés
Walter Kilner, jefe del departamento de electroterapia del Hospital
Santo Tomas, de Londres, el primero en demostrar su existencia.
Decidió buscar un método para hacer visible el aura y lo encontró
impregnando una lente con una sustancia química llamada dycianina,
que permitió hacer visible al ojo humano la luz ultravioleta.
Observando a una persona con esta lente, el aura se hacía visible
como una línea interna que delimitaba el cuerpo y otra más externa,
de una luz casi vaporosa, que se extendía hacia el exterior.
Según Bach, "la
principal razón del fracaso de la ciencia médica moderna es que
trata los resultados y no las causas". "No se erradicará la
enfermedad con los actuales métodos materialistas, por la sencilla
razón de que la enfermedad no es material en su origen". La
enfermedad es energética en su origen. Es un desequilibrio que se
produce en la fuerza vital, eso que los chinos llamaron Qi. Este
desequilibrio va unido a un estado emocional negativo, un estado de
sufrimiento emocional (miedo, ansiedad, tristeza, ira, etc), de modo
que podemos considerar casi como sinónimos el desequilibrio
energético y el desequilibrio emocional, pues ambos van unidos. Este
desequilibrio afectará también al cuerpo, a los diferentes órganos y
su funcionamiento y, si persiste en el tiempo, puede acabar dando
paso a la enfermedad física.
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siguiente: ¿Por qué se produce este desequilibrio?