Medicina / Fisiología

Fisiología del aparato respiratorio
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Funciones del aparato
respiratorio
La función principal del
aparato respiratorio consiste en llevar el oxígeno al
interior de los pulmones, transferirlo a la sangre y
expulsar las sustancias de desecho, en forma de anhídrido
carbónico.
El oxígeno inspirado penetra en los pulmones y alcanza los
alvéolos. Desde allí atraviesa las paredes de los alvéolos y
pasa a la sangre de los capilares que circundan los
alvéolos. El anhídrido carbónico pasa desde la sangre al
interior de los alvéolos, siendo expulsado por las fosas
nasales y la boca.
La sangre oxigenada que ha
penetrado en los capilares circula desde los pulmones a
través de las venas pulmonares, llega al lado izquierdo del
corazón y es bombeada hacia el resto del cuerpo. La sangre
desprovista de oxígeno y cargada de anhídrido carbónico
vuelve al lado derecho del corazón a través de dos grandes
venas: la vena cava superior y la vena cava inferior. Es
impulsada a través de la arteria pulmonar hacia los
pulmones, donde recoge el oxígeno y libera el anhídrido
carbónico.
Control de la respiración
El centro respiratorio se
encuentra situado en la parte inferior del cerebro y
controla de manera automática la respiración. El cerebro y
unos pequeños órganos sensoriales situados en las arterias
aorta y carótida, son capaces de percibir una concentración
de oxígeno inferior a la normal o un incremento anormal del
anhídrido carbónico. Cuando esto sucede, el cerebro provoca
un aumento de la frecuencia respiratoria. Por el contrario,
cuando los valores de anhídrido carbónico bajan
excesivamente, la frecuencia respiratoria diminuye.
La frecuencia respiratoria del adulto en reposo es de unas
15 inspiraciones y espiraciones por minuto. Dado que los
pulmones no poseen músculos propios, el esfuerzo
respiratorio lo realizan principalmente el diafragma y, en
menor escala, los músculos intercostales. Durante la
respiración forzada y voluntaria participan otros músculos
del cuello, de la pared del tórax y del abdomen.
