Medicina / Fisiología
Fisiología del aparato respiratorio
Página 1
El aparato respiratorio se
encarga de administrar oxígeno a los tejidos del organismo y
eliminar el anhídrido carbónico. Comienza en la boca y
nariz. Por ellas penetra el aire del exterior y llega a la
faringe o garganta. Después atraviesa la laringe (encargada
de producir la voz).
La entrada de la laringe está cubierta por un pequeño
fragmento de tejido muscular (epiglotis) que se cierra en el
momento de la deglución, impidiendo así que el alimento se
introduzca en las vías respiratorias. Después, el aire
penetra en la tráquea, la cual acaba bifurcándose en dos
ramas llamadas bronquios, que conducen el aire a los
pulmones.
Los bronquios se dividen
sucesivamente en gran número de vías aéreas cada vez de
menor tamaño que reciben el nombre de bronquiolos. Las ramas
terminales son las más finas, teniendo tan sólo 5 mm de
diámetro.
En el extremo de cada bronquiolo existen docenas de
cavidades llenas de aire, con forma de diminutas burbujas
que reciben el nombre de alvéolos, semejantes a racimos de
uvas. Cada uno de los pulmones contiene millones de alvéolos
y cada alvéolo está rodeado por una densa malla de pequeños
vasos sanguíneos (capilares). Las paredes alveolares son
extremadamente finas, lo cual permite el intercambio entre
el oxígeno, que pasa de los alvéolos a la sangre de los
capilares, y una sustancia de desecho, el anhídrido
carbónico, que pasa de la sangre de los capilares al
interior de los alvéolos.
Los pulmones tienen una forma semejante a dos grandes
esponjas que ocupan la mayor parte de la cavidad torácica.
El pulmón izquierdo es ligeramente menor que el derecho
porque comparte el espacio con el corazón, en el lado
izquierdo del tórax. Cada pulmón está dividido en secciones
llamadas lóbulos. El pulmón derecho está compuesto por tres
lóbulos y el izquierdo por dos.
Los pulmones están envueltos por una doble capa de membrana
serosa llamada pleura, que facilita el movimiento de los
pulmones en cada inspiración y espiración. Normalmente, el
espacio entre las dos capas lubricadas de la pleura es
mínimo y durante los movimientos respiratorios se desplazan
fácilmente la una sobre la otra.
Los pulmones, así como el reto de los órganos del tórax, se
encuentran situados en una caja ósea protectora formada por
el esternón, las costillas y la columna vertebral. Los 12
pares de costillas se curvan alrededor del tórax. Por la
parte trasera dorsal del cuerpo, las costillas están unidas
a la columna vertebral y por la parte delantera están unidas
al esternón hasta el séptimo par. El octavo, noveno y décimo
par de costillas se unen al cartílago del par inmediatamente
superior; los dos últimos pares son más cortos y no se unen
a la parte anterior, por lo que reciben el nombre de
costillas flotantes.
Entre las costillas se encuentran los músculos
intercostales, que colaboran con el movimiento de la caja
torácica, participando de ese modo en la respiración. El
diafragma es el músculo más importante de la respiración.
Está adherido a la base del esternón, a la parte inferior de
la caja torácica y a la columna vertebral. Cuando se
contrae, aumenta el tamaño de la cavidad torácica y, por lo
tanto, los pulmones se expanden.
El diafragma se mueve hacia abajo cuando se contrae,
dilatando la cavidad torácica y reduciendo así la presión en
el pecho. El aire fluye rápidamente hacia el interior de los
pulmones para igualar la presión atmosférica. Entonces el
diafragma se relaja y sube, y la cavidad torácica se
contrae, elevando la presión del aire. El aire es expelido
fuera de los pulmones por la elasticidad natural de los
mismos. Los músculos intercostales participan en este
proceso, especialmente cuando la respiración es profunda o
rápida.
