Medicina / Fisiología

Resistencia del cuerpo a la infección
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Formación de los leucocitos
Los granulocitos y monocitos
se forman sólo en la médula ósea.
Los linfocitos y las células plasmáticas se producen en los
órganos linfoides (ganglios linfáticos, bazo, timo,
amígdalas y varios restos linfoides de la médula ósea,
intestino y otras zonas).
Los leucocitos formados en la
médula ósea, especialmente los granulocitos, se almacenan en
ella hasta que son necesarios en el sistema circulatorio.
Función de los leucocitos
Los granulocitos pasan a las
sangre y de ahí a los tejidos, donde pueden vivir unos 4 ó 5
días. Cuando hay una infección grave, los granulocitos
llegan rápidamente a la zona infectada e ingieren a los
microorganismos invasores, siendo destruidos en el proceso.
Los monocitos pasan también a
la sangre y de ahí a los tejidos. Se trata de células
inmaduras con muy poca capacidad de defensa. Sin embargo,
una vez que entran en los tejidos, se hinchan hasta 5 veces
su tamaño, convirtiéndose así en macrófagos, células con una
gran capacidad para combatir agentes infecciosos.
Los linfocitos circulan
continuamente entre la sangre y el sistema linfático, yendo
una y otra vez de la linfa a la sangre y viceversa, de
manera que existe una circulación continua de linfocitos a
través de los tejidos. Tienen una vida media de meses o
incluso años, aunque eso depende de las necesidades del
organismo. Forman parte de la reacción inmunitaria, que
veremos más adelante.
