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Medicina / Enfermedades


Meningitis

 

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• Meningitis viral

 

Es más común que la forma bacteriana y, en la mayoría de los casos, bastante más leve. La mayoría de las personas expuestas a los virus que causan meningitis tienen síntomas leves o no padecen síntomas y se recuperan completamente sin complicaciones.
 
Son muchos los virus que pueden causar esta enfermedad. Algunos de ellos se transmiten a través de la tos o estornudos o por una mala higiene. Otros pueden encontrarse en aguas contaminadas por aguas residuales.
 
En algunos casos, la meningitis viral aparecerá después de unas paperas o varicela. Aproximadamente la mitad de los casos se deben a virus intestinales comunes, o enterovirus. Estos virus se encuentran en las heces y en descargas de la boca y nariz. La mayoría de las personas que se infectan con estos virus, los contraen a través del contacto de la mano/boca.

 

Los síntomas de la meningitis

 

Los síntomas de la meningitis son similares para las formas bacterianas y virales de la enfermedad. Los adultos y los niños más mayores suelen tener los siguientes síntomas:

 

  • Dolor de cabeza

  • Fiebre y escalofrío

  • Vómitos

  • Rigidez en el cuello. El paciente, tumbado en la cama, no puede doblar su cabeza hacia las rodillas.

  • Irritabilidad y somnolencia

  • Ojos sensibles a la luz

  • Confusión y delirio (poco comunes)

  • Convulsiones y coma (poco comunes)

 

Los síntomas en niños pequeños incluyen:

 

  • Llanto en un tono muy agudo

  • Problemas para despertarse y estado letárgico al estar despiertos

  • Irritabilidad al estar en brazos o acunarlos

  • Arquean la espalda y retraen el cuello

  • Mirada perdida

  • Fiebre alta y manos y pies fríos

  • Se niega a comer

  • Vómitos

  • Piel pálida o con manchas.

 

La meningitis meningócica causa a menudo una erupción distintiva. Esta erupción es el resultado de una forma de septicemia (infección en la circulación sanguínea), que es potencialmente fatal. La septicemia ocurre cuando las bacterias se multiplican de forma incontrolable en la circulación sanguínea.

 

Estas bacterias liberan toxinas en la sangre, que destruyen las paredes de los vasos sanguíneos, permitiendo que la sangre salga de ellos hacia la piel, provocando una erupción

 

característica, llamada erupción hemorrágica. La erupción comienza como un racimo de puntos rojos minúsculos. Si no se tratan, estos puntos crecen y se convierten gradualmente en áreas múltiples de hemorragia. Estas manchas no se ponen blancas al presionarlas. La meningitis, sobre todo la bacteriana, puede dañar el cerebro en sólo unas pocas horas y puede matar en 24 horas.