Insuficiencia
cardiaca
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Insuficiencia cardiaca izquierda.
Suele estar causada por:
hipertensión, infarto de miocardio, miocardiopatías o
valvulopatías (de las válvulas aorta o mitral). El ventrículo
izquierdo está hipertrofiado y a menudo también dilatado.
Suele ocurrir aumento secundario de la aurícula izquierda. A
veces se produce fibrilación auricular (contracciones caóticas
e incoordinadas de la aurícula) que puede comprometer el
volumen-latido y también dar lugar a estasis sanguíneo que
favorezca la formación de trombos. Suelen verse afectados los
pulmones, principalmente, aunque también los riñones y el
cerebro.
Pulmones. Se produce un aumento
de sangre en la circulación pulmonar que hace que aumente la
presión en las venas pulmonares, la cual se transmite a los
capilares, ocasionando congestión y edema pulmonar. Las
manifestaciones clínicas son disnea (falta de aliento), ortopnea (disnea al estar acostado) que mejora al sentarse o
ponerse de pie; disnea paroxística nocturna, que son episodios
de ortopnea extrema, al borde de la asfixia, que suele aparecer
de noche. La tos es también habitual.
Riñones. La disminución del gasto
cardiaco hace que llegue menos cantidad de sangre (y, por tanto,
de oxígeno) a los riñones. Para compensar, los riñones inducen
una retención de agua y sal para aumentar los volúmenes de
líquido intersticial y de sangre. Pero este mecanismo
compensatorio contribuye al edema pulmonar.
A la larga, la reducción del
gasto cardiaco puede dar lugar a una necrosis tubular aguda en el
riñón. En los casos más graves, se produce una alteración de la
excreción de productos nitrogenados, ocasionado una hiperazoemia*.
Cerebro. En la insuficiencia
cardiaca avanzada, la falta de oxígeno en el cerebro puede
ocasionar una encefalopatía hipóxica, con irritabilidad, pérdida
de atención e intranquilidad, que puede progresar hasta estupor
y coma.
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