Medicina / Enfermedades

Hipotiroidismo
Página 2
Piel. Hinchazón de
la piel por edema, sobre todo en la cara, la nuca y el dorso
de las manos y pies. La piel suele estar seca, dura y
escamosa, a menudo es pálida y amarillenta. Las secreciones
sudorípara y sebácea están reducidas. El cabello, las cejas,
las pestañas y el vello corporal se vuelven secos, gruesos y
frágiles y tienden a caer. Uñas quebradizas.
Aparato circulatorio. Disminución del gasto
cardíaco. Hay vasoconstricción periférica que explica la
palidez y frialdad de la piel y la hipersensibilidad al
frío.
Aparato respiratorio. Con cierta frecuencia se
observan derrames pleurales.
Aparato digestivo. Es frecuente la macroglosia
(aumento de volumen de la lengua). Puede haber hinchazón y
palidez de las encías. En la mitad de los casos aparece
falta de ácido clorhídrico en el jugo gástrico.
Estreñimiento.
Riñón. Se observan discretas alteraciones del
funcionamiento del riñón.
Sangre. Suele aparecer anemia.
Sistema nervioso y muscular. Lentitud de las
funciones intelectuales, incluida el habla. Falta de
concentración y de memoria. El paciente se vuelve lento,
presenta somnolencia y desinterés por lo que le rodea. Son
frecuentes las alteraciones de tipo depresivo o paranoide.
Entre las alteraciones de los órganos de los sentidos
destacan la ceguera nocturna y la sordera.
Sistema endocrino. Pueden aparecer alteraciones de
la hipófisis. Es muy habitual la hiperprolactinemia, a veces
acompañada de galactorrea (secreción excesiva de leche). En
la mujer es común la disminución de la libido y la aparición
de ciclos no ovulatorios, con hemorragias genitales. En el
varón suele aparecer disminución de la libido, impotencia y
oligospermia (disminución de la cantidad de esperma).
Metabolismo. Respuesta insulínica retardada,
aumento del colesterol en sangre. Puede haber un incremento
de la densidad ósea.
Pronóstico
El pronóstico ha variado
mucho desde la introducción de la terapia sustitutiva. Antes
de ésta los pacientes sobrevivían entre 10 y 20 años de
manera precaria y solían fallecer por insuficiencia
cardiaca, infecciones recurrentes o coma mixedematoso. En la
actualidad, el paciente bien tratado consigue librarse de
todos los signos y síntomas y alcanza una supervivencia
normal.
Bibliografía:
- Medicina interna. Farreras, Rozman. Mosby/Doyma libros
- Patología estructural y funcional. Robbins.
Interamericana-McGraw-Hill
- Manual de patología general. S. de Castro del Pozo. Masson
- Tratado de fisiología médica. Guyton.
Interamericana-McGraw-Hill