Estreñimiento
Recibe también el nombre
de constipación. Se define como la evacuación de heces excesivamente
secas, escasas o infrecuentes (menos de una deposición cada dos
días). En una persona con un funcionamiento intestinal normal la
defecación es indolora, no requiere un esfuerzo excesivo y la
sensación de evacuación del recto es completa, mientras que la
persona con estreñimiento no cumple uno o varios de estos tres
criterios.
Para muchas personas lo
importante no es el estreñimiento en sí, sino las sensaciones
asociadas de evacuación incompleta del recto, meteorismo,
flatulencia, malestar abdominal bajo, falta de apetito, cefaleas,
astenia, y/o mal humor. El trastorno subyacente de la motilidad
puede afectar otros tramos del tubo digestivo, además del colon, y
con frecuencia existen también trastornos psicológicos y
somatizaciones diversas.
Causas
El estreñimiento es un
síntoma y no una enfermedad. Y como tal es muy frecuente y puede
tener diversas causas, aunque generalmente tiene un carácter
funcional y sus causas suelen ser dietéticas (alimentación con bajo
contenido en fibra vegetal), sociales y emocionales. La defecación
se inicia debido a la existencia de varios reflejos. La mayor parte
del tiempo, el recto está vacío de heces. Cuando entra excremento en
el recto, la distensión de la pared rectal hace que se inicien las
ondas peristálticas, que son movimientos que empujan las heces hacia
el ano. Al aproximarse las ondas peristálticas al ano, se relaja el
músculo esfínter anal interno.
En este momento, la persona puede
decidir voluntariamente si desea relajar también el esfínter anal
externo y dejar salir las heces al exterior, o si prefiere no
relajarlo e impedir su salida. Si este músculo se conserva
contraído, los reflejos se acaban disipando tras unos minutos y se
conservan así durante varias horas o hasta que entra más excremento
en el recto. Sin embargo, las personas que inhiben con demasiada
frecuencia los reflejos naturales acaban sufriendo estreñimiento
intenso.
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