Diabetes mellitus
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Consiste en un conjunto de trastornos
metabólicos en los cuales la utilización de la glucosa está alterada
y se produce hiperglucemia (exceso de glucosa en sangre). Es una de
las enfermedades más frecuentes en la clínica humana, siendo su
prevalencia de un 5 % en Europa y Estados Unidos. Dicha prevalencia
no ha dejado de aumentar en las últimas décadas, debido a factores
como la obesidad, la mayor longevidad de la población y el
sedentarismo. Es más frecuente entre individuos de raza negra (9,9
%) y en los mexicanos (12,6 %).
Tipos de diabetes
Diabetes mellitus insulinodependiente
(DMID), también llamada diabetes tipo I. Suele aparecer antes de los
30 años, tener un inicio brusco, tender a la cetosis y precisar
rápidamente insulina.
Diabetes mellitus no
insulinodependiente (DMNID) o diabetes tipo II, que suele afectar a
personas obesas mayores de 40 años.
Estas características no siempre se
cumplen, de modo de que pueden observarse casos de DMID que
comienzan después de los 40 , o casos de DMNID que comienzan en
personas jóvenes.
Aunque ambos tipos de diabetes
difieren en sus mecanismos patogénicos y sus características
metabólicas, a largo plazo ambos presentan complicaciones crónicas
vasculares, renales, oculares y nerviosas que son las causas más
importantes de muerte en la diabetes.
Regulación de la glucosa en
condiciones normales
En el páncreas se encuentran una serie
de unidades celulares llamadas islotes de Langerhans. Los islotes
comprenden varios tipos de células, entre ellas las células beta,
que son las encargadas de producir insulina.
La insulina es la encargada de
regular los niveles de glucosa en sangre. Cuando dichos niveles
aumentan, la glucosa penetra en las células beta. Esto hace que se
produzca un aumento de síntesis y liberación de insulina, cuya
función principal es incrementar el transporte de glucosa al
interior de las células del cuerpo, principalmente a los músculos,
el hígado y células grasas. Para realizar esta función, la insulina
se une a los receptores de insulina situados en las células. Esta
unión desencadena una serie de señales que hacen que se produzcan
las acciones de la insulina, como la activación de los
transportadores de glucosa, lo cual facilita la captación de glucosa
por parte de las células, haciendo que disminuya la cantidad de
glucosa en sangre.
Las funciones de la
insulina son las siguientes: 1) transporte de glucosa y aminoácidos
a través de la membrana celular, como se indica en el párrafo
anterior, 2) conversión de glucosa en glucógeno en el hígado y músculo
esquelético, 3) conversión de glucosa en triglicéridos en las células
grasas, 4) síntesis de ácidos nucleicos, 4) síntesis de proteínas.
Los transportadores de glucosa
principales son:
GLUT-2: presente en el hígado y en
las células beta del páncreas. Permite la entrada de la glucosa en
dichas células. Es independiente de la insulina. Gracias a él,
cuando hay un exceso de glucosa en sangre, ésta penetra en la célula
beta y desencadena la secreción de insulina.
GLUT-4: presente en las células
musculares y grasas. Permite la entrada de glucosa en dichas
células. Es un transportador regulado por la insulina.
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