Cirrosis hepática
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Esteatohepatitis no alcohólica.
Enfermedad del hígado caracterizada por acumulación de ácidos
grasos y triglicéridos en las células hepáticas que puede acabar
produciendo fibrosis hepática, la cual a su vez, puede originar
cirrosis. Este
tipo de hepatitis parece estar asociada a la diabetes,
malnutrición proteica, obesidad, enfermedad de
las arterias coronarias, y tratamiento con corticosteroides.
Conductos biliares bloqueados. Cuando se
bloquean los conductos que transportan la bilis fuera del hígado, la
propia bilis retrocede y daña el tejido hepático. En los niños
pequeños, esto sucede principalmente debido a atresia biliar, una enfermedad en la cual los
conductos biliares están ausentes o dañados. En adultos, la
causa más frecuente es la cirrosis biliar primaria, una
enfermedad en la cual los conductos se inflaman, se bloquean, y se
produce una fibrosis (cicatrización). La cirrosis biliar
secundaria puede suceder después de cirugía de la vesícula
biliar cuando los conductos se dañan
inadvertidamente.
Fármacos, toxinas, e
infecciones. Reacciones severas a ciertos fármacos,
exposición prolongada a toxinas ambientales, esquistosomiasis (infección causada
por un parásito) pueden provocar cirrosis.
Síntomas
Muchas personas que padecen
cirrosis hepática no tienen ningún síntoma
en las primeras fases de la enfermedad. Sin embargo, conforme el
tejido fibroso sustituye a las células sanas, la función hepática
comienza a fallar y pueden
aparecer los síntomas siguientes:
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