Medicina / Enfermedades
Cirrosis hepática
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El hígado es esencial para
que el cuerpo funcione correctamente. Elimina o neutraliza
las toxinas de la sangre, produce sustancias relacionadas
con la inmunidad para controlar la infección, y elimina los
gérmenes y las bacterias de la sangre. Produce las proteínas
que regulan la coagulación de la sangre y también la bilis,
que ayuda a absorber las grasas y las vitaminas liposolubles
(solubles en grasa).
En la cirrosis hepática, tejido cicatrizal (fibrosis)
sustituye al tejido normal del hígado, bloqueando el flujo
de la sangre a través del órgano y evitando que funcione
correctamente. La cirrosis es la duodécima causa principal
de muerte por enfermedad.
Causas
Las causas pueden se
diversas, aunque las más comunes son el alcoholismo y la
hepatitis C.
Enfermedad hepática alcohólica. Para muchas
personas, la cirrosis hepática es sinónimo de alcoholismo
crónico, pero de hecho, el alcoholismo es solamente una de
las posibles causas. La cirrosis alcohólica se suele
desarrollar después de más de una década de ingesta severa
de alcohol. La cantidad de alcohol que puede dañar el hígado
varía de persona a la persona. En las mujeres, sólo dos o
tres bebidas al día pueden dar lugar a cirrosis, y en los
hombres, tres o cuatro bebidas por día. El alcohol parece
dañar el hígado al bloquear el metabolismo normal de
proteínas, grasas y carbohidratos.
Hepatitis C crónica. La infección con este virus
causa inflamación y daño moderado al hígado que, al cabo de
varias décadas, puede dar lugar a cirrosis.
Hepatitis crónica B y D. El virus de la hepatitis B
es probablemente la causa más común de cirrosis en el mundo,
pero es menos frecuente en occidente. La hepatitis B, como
la hepatitis C, causa inflamación del hígado y lesión, que
tras varias décadas puede producir cirrosis. La hepatitis D
está causada por otro virus que infecta el hígado, pero
solamente en personas que tienen ya hepatitis B.
Hepatitis autoinmune. Esta enfermedad es debida a
que el propio sistema inmunitario ataca el hígado y provoca
inflamación, lesión, y finalmente, cicatrización y cirrosis.
Enfermedades heredaditarias. La deficiencia de
alfa-1 antitripsina, la hemocromatosis, la enfermedad de
Wilson, la galactosemia, y las enfermedades relacionadas con
el almacenamiento de glicógeno se encuentran entre las
enfermedades hereditarias que interfieren con la manera que
el hígado produce, procesa, y almacenan las enzimas,
proteínas, metales, y otras sustancias que el cuerpo
necesita para funcionar correctamente.
