Servicios
 
Enlaces


Medicina / Enfermedades


Anemia

 

Página 1

 

La anemia es una enfermedad de la sangre que consiste en: tener menos glóbulos rojos de lo normal, o tener menos hemoglobina de lo normal.
Los glóbulos rojos se encargan de distribuir el oxígeno en todo el cuerpo. Cada día se producen millones de ellos en la médula ósea y desde allí pasan al torrente sanguíneo. Un suplemento constante de nuevos glóbulos rojos es necesario para sustituir a los que llegan al final de su ciclo vital. Los glóbulos rojos contienen una sustancia química llamada hemoglobina. La hemoglobina se une al oxígeno y lo transporta desde los pulmones al resto del cuerpo. Para que se produzcan constantemente nuevos glóbulos rojos y hemoglobina, es necesario tener una médula ósea sana, y el aporte adecuado de ciertos nutrientes a través de la alimentación, como hierro y ciertas vitaminas.
 
Cuando no hay suficientes glóbulos rojos o la hemoglobina es muy escasa, la sangre no puede aportar suficiente oxígeno al organismo. Existen diversas formas de anemia, como por ejemplo:

 

  • Anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica)

  • Anemia hemolítica

  • Anemia por deficiencia de ácido fólico

  • Anemia debida a trastornos hereditarios (como la talasemia o la anemia de células falciformes -drepanocitosis-)

  • Anemia debida a enfermedades crónicas, como la artritis reumatoide.

 

Tipos de anemia

 

Anemia por deficiencia de hierro (anemia ferropénica).

 

Es la forma más común de anemia y es el resultado de no tener suficiente hierro en la sangre. El hierro es el componente principal de la hemoglobina. La anemia ferropénica puede producirse por una falta de hierro en la dieta o una pérdida de sangre.

 

Las mujeres embarazadas pueden tener esta forma de anemia porque el feto utiliza el hierro de la madre para producir sus propios glóbulos rojos y para crecer. Las mujeres también pierden sangre durante sus períodos menstruales y a causa de embarazos repetidos. Otra causa de pérdida de sangre puede ser la hemorragia interna en el estómago (como es el caso de las úlceras) o en el intestino (como con el cáncer de colon).