Hepatitis:
tratamiento natural
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Schisandra.
Existen varias especies de esta planta, incluyendo la Schisandra
chinensis, procedente de China nororiental y Korea, y la
Schisandra sphenanthera, procedente de China. Los estudios sobre
los efectos de esta planta se han realizado principalmente en
animales. Los resultados indican que los extractos de los frutos
tienen un efecto protector en el hígado, un efecto positivo en
algunas enzimas hepáticas y un efecto antioxidante. Se ha
utilizado también formando parte de fórmulas herbales, como la
TJ-180 (Ninjin-yomei-to) usada en medicina japonesa. Esta
fórmula parece tener propiedades antivirales que se deben
principalmente a la Schisandra.
Riesgos. Esta planta se
considera generalmente segura, aunque en algunas personas puede
causar reflujo gastroesofágico, indigestión, disminución del
apetito, dolor de estómago o sarpullidos alérgicos.
2. Homeopatía
Los siguientes remedios pueden
utilizarse para la hepatitis aguda, cuando coincidan con los
síntomas del paciente. Se toman en una potencia 30 CH cuatro
veces al día durante siete días. En caso de hepatitis crónica
será necesario utilizar el remedio constitucional, que ha de ser
seleccionado por un médico homeópata tras estudiar detenidamente
a cada paciente.
Bryonia. Dolores
hepáticos en puntadas, extendidos a estómago y espalda. Sed de
gran cantidad de agua fría, con boca seca. Lengua blanquecina,
gusto amargo, náuseas al erguirse en la cama. Debilidad por el
menor esfuerzo. Estreñimiento, orina oscura. Prurito ardiente.
Escalofríos.
Chelidonium.
Marcada ictericia, sobre todo en las escleróticas (parte blanca
del ojo), prurito violento, heces duras, blancas o amarillas,
que flotan en el agua. Dolorosas puntadas en el hígado que se
extienden a la espalda. Paladar y lengua amarillentos. Vómitos
biliosos; el estómago no tolera nada, excepto líquidos muy
calientes, sobre todo leche. Hígado agrandado.
Mercurius solubilis.
Dolores que se agravan al palparlo y acostado sobre el lado
derecho. Ictericia. Estreñimiento. Prurito que empeora con el
calor de la cama, con sudores profusos que no lo alivian.
Salivación exagerada, gusto metálico, aliento fétido, lengua
flácida, con impresiones dentarias. Sed. Agravación nocturna de
todo el cuadro.
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