Reiki: ¿en qué
consiste?
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Por tanto, reiki puede definirse
como una energía sanadora formada por la fuerza vital y guiada
por una inteligencia superior. Es decir, la energía reiki lleva
asociada una inteligencia superior que guía hacia la curación.
No puede ser guiada por la mente humana, de modo que no está
limitada por la experiencia o conocimientos del practicante de reiki. Tampoco puede usarse de un modo negativo, pues siempre
produce un efecto sanador. Hay que tener en cuenta que la
energía reiki no es lo mismo que la energía de la fuerza vital,
pues esta última sí puede ser influenciada por la mente humana y
utilizada tanto para sanar como para enfermar.
La salud procede del ki que fluye
dentro y alrededor del individuo. Es el ki el que anima y hace
funcionar los órganos y tejidos mientras fluye a su través y,
por tanto, es responsable de mantener sano el organismo. Si el
flujo de ki se ve perturbado, los órganos y tejidos se verán
afectados. Por tanto, la enfermedad se debe a la alteración en
el flujo del ki.
Una característica importante del
ki es que responde a nuestras emociones y pensamientos, de
manera que puede fluir con más libertad o verse perturbado o
bloqueado por ellos. Los pensamientos y emociones negativas son
la causa principal de la perturbación del flujo de ki.
Los pensamientos y emociones
negativas de las que no somos del todo conscientes, son las que
pueden causar más problemas, ya que al no ser conscientes de
ellas, tampoco podemos trabajar en eliminarlas.
Dado que la energía reiki está
guiada por una inteligencia superior, sabe por sí misma cómo
actuar ante una perturbación del ki para restablecer el
equilibrio y la salud. Puede trabajar directamente en la parte
inconsciente de nuestro cuerpo/mente e incidir sobre las
emociones y pensamientos negativos.
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