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Medicina y terapias alternativas. Artículos


Migraña

Por Ana Muñoz

 

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Clasificación

 

Existen varios tipos de migraña:

Migraña común o atípica. Es la migraña que se presenta sin aura. (constituye el 60-70% de las migrañas).

Migraña clásica o típica. Es la migraña con aura. Constituye el 20% de las migrañas. La forma más frecuente es la migraña oftálmica que se caracteriza por la aparición de escotomas (manchas centelleantes en el campo visual) que aumentan de tamaño durante 15-30 minutos y van desapareciendo a medida que aparece una cefalea que suele durar unas tres horas. Existen otras formas especiales, entre las que destacan:

Migraña hemipléjica familiar: consiste en la presencia de aura motora con hemiparesia (disminución de la fuerza en una mitad del cuerpo) que dura varios días.

Migraña basilar: En ella el aura se caracterizará por síntomas visuales bilaterales, alteración de la marcha, alteración de la articulación de las palabras, visión doble, vértigos, pitidos en los oídos, confusión y síncope (pérdida de conocimiento). La cefalea que aparece después se suele localizar en la nuca. Es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes.

Equivalente migrañoso: se caracteriza por un episodio de aura que no viene seguido de cefalea en un paciente con antecedentes de migraña. Existen ciertas patologías que son en realidad equivalentes migrañosos, como el vértigo recurrente, el escotoma centelleante recurrente o la hemiplejía alternante.

Migraña Complicada: en la que se producen alteraciones neurológicas permanentes. El aura perdura más de tres semanas. Las secuelas resultantes suelen consistir en alteraciones del campo visual o hemiplejías.

Migraña oftalmopléjica: (Enfermedad de Möbius). Se caracteriza por la presencia de un dolor muy intenso en uno de los ojos. Con el dolor se va estableciendo una parálisis de los movimientos de ese ojo por afectación del nervio. Así, se produce caída del párpado superior, contracción de la pupila y visión doble. Afecta generalmente a los niños.

 

Prevención

 

Se aconseja llevar una vida lo más tranquila posible para evitar los factores desencadenantes. No trasnochar, no tomar alcohol, llevar una dieta equilibrada, respetar un horario de sueño, evitar en lo posible tomar anovulatorios, etc.

 

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