Medicina y terapias
alternativas. Artículos
Contracturas musculares: lo que tu cuerpo
te dice
Cada persona tiene uno o
varios puntos débiles en su cuerpo, y el estrés físico o
mental tiende a cebarse en dicho punto.
Contracturas más comunes
Cuello. Cuando estás leyendo un
libro o trabajando con el ordenador, el movimiento hacia
delante de tu cabeza hace que los músculos de tu cuello y
parte superior de la espalda se tensen para contrarrestar el
peso de tu cabeza. Además, cuando centras tu atención en una
pequeña zona, como la pantalla de un ordenador, durante
largo rato, tu cuello suele estar quieto en la misma
posición mientas tus ojos se mueven. Dado que los músculos
del cuello y los ojos están conectados, esto crea un
desequilibrio. Por tanto, mueve tu cuello de vez en cuando,
como si quisieras mirar a todas las direcciones posibles.
Además, mira algo lejano de vez en cuando (por ejemplo, mira
por una ventana).
Hombros.
Los músculos de los hombros se tensan cuando nos
sobresaltamos. Dado que el estrés produce una respuesta de
sobresalto, no es raro que los músculos situados entre la
base del cráneo y los hombros se contraigan causando dolor
debido al estrés. La respiración superficial también hace
que los músculos de la parte superior del torso estén más
tensos. Para combatir este tipo de contracturas, respira
profundamente haciendo respiración abdominal; es decir, como
si llenaras tu abdomen de aire, separando tus costillas. Des
este modo, puedes usar la respiración para estirar los
músculos alrededor de tu caja torácica.
Parte superior de la
espalda. La respiración superficial
también contribuye al dolor de la parte superior de la
espalda. La tirantez muscular delante y detrás del pecho nos
hace inclinarnos hacia abajo. Y dado que muchas actividades,
como trabajar ante una mesa, refuerzan esta postura (espalda
arqueada hacia abajo y cabeza hacia abajo), es importante
estirar estos músculos para que no acaben contracturados.
Puedes usar uno de esos grandes balones de ejercicio para
estirar tu espalda hacia atrás por completo.
Mitad de la espalda.
Las vértebras torácicas y las lumbares se unen en la mitad
de la espalda. En este punto de unión hay una curva en la
columna. El lugar donde esta curva empieza, con frecuencia
no tiene el apoyo suficiente de los músculos abdominales,
por lo que es más vulnerable a la tensión. Por tanto, debes
fortalecer tus abdominales para proteger tu espalda. Para
ello, túmbate sobre un lado de tu cuerpo, apoyando la cabeza
en tu brazo, levanta la pierna (doblada en un ángulo de 90
grados) que quede más arriba y muévela hacia delante y hacia
atrás durante un minuto. Luego haz lo mismo tumbándote sobre
el otro lado.
Parte inferior de la
espalda (zona lumbar). Dado que la
mayoría de las personas están sentadas la mayor parte del
día, se crea presión en esa zona de la espalda. Es necesario
contrarrestar esa presión para no dañarla. Para ello,
aprende de los gatos y estírate cuando te levantes de la
cama o de estar sentado. Al despertar, acerca tus rodillas a
tu pecho y dales un abrazo. Hazlo también antes de dormirte.