La farmacia en la
cocina
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CARDILLO:
Además de ser un diurético potente, los científicos han
observado que el extracto de cardillo dobla, cuadruplica
incluso, el volumen de la bilis excretada en media hora.
Además, el
cardillo atempera el exceso de colesterol. La mayor parte
de los principios activos se hallan en la hoja verde, un poco más dura
quizás, un poco más amarga también, pero mucho más eficaz.
CEBOLLA:
Como
la col (repollo) o el berro, constituye ella sola una auténtica
farmacia. Diurética, estimulante, antiescorbútica, afrodisíaca,
tiene además la reputación de secundar las curas
de adelgazamiento al tiempo que favorece la longevidad. La mejor manera
de comerla es, naturalmente, cruda.
COL
(REPOLLO):
La col, tanto la normal como la lombarda, es una
especie de panacea. Así, Alain Rollat escribe de ella que
«fortifica, corta el camino a los microbios, elimina los gusanos
intestinales, purifica el conjunto del organismo, regulariza el
trabajo del estómago, del hígado, del intestino, equilibra el
sistema nervioso, calma los dolores gástricos e intestinales,
favorece la regeneración celular.
Añadamos que es insuperable contra los dolores, los reumatismos
y la artrosis, al mismo tiempo que da cuenta de las ronqueras
más rebeldes.
Es preferible comerla cruda. Cortada en laminillas finas, se adapta muy bien a
las sazones tipo vinagreta.
Cocida, esta
verdura conserva aún una gran parte de sus cualidades,
y se puede recuperar una voz clara tomando algunas tazas grandes
de su caldo.
Si se trata de
terminar con un reumatismo rebelde, se empleará una cataplasma
de la cual Vincent d'Auffray da la receta en su libro titulado
Guide pratique des plantes medicinales (Productions de
París): «Retirar del repollo las grandes hojas exteriores,
escaldarlas y aplanarlas con una botella o un rodillo de
pastelero. Colocar varias hojas una sobre otra para formar una
cataplasma, tras haberlas empapado de nuevo en agua muy
caliente».
CEREALES: Es
importante que las sus plantas
hayan sido cultivadas en condiciones «biológicas», y que sus
espigas no hayan sido manchadas por los insecticidas.
Avena:
su
agua
de maceración
es un poderoso
diurético y depurativo.
Trigo:
cuando está germinado, es un reconstituyente
de primer orden, al mismo tiempo que estimula las funciones
sexuales.
Triturados
juntos en un molinillo, el trigo y la avena permiten además
preparar un caldo insuperable contra la gastroenteritis de los
niños de pecho y que ayuda a los convalecientes a
recuperar sus fuerzas.
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