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Medicina y terapias alternativas. Artículos


Cáncer e inmunoterapia

 

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Por ejemplo, el cáncer superficial de la vejiga responde bien a una vacuna llamada BCG (Bacillus Calmette-Guérin), usada para combatir la tuberculosis. Estos microbios no producen enfermedad porque inducen una intensa respuesta inmunitaria. Este tipo de cáncer de vejiga suele recurrir después de la intervención quirúrgica y en fases posteriores va invadiendo zonas cada vez más profundas. Sin embargo, al introducir el BCG en la vejiga mediante un catéter se produce una respuesta inflamatoria crónica (es decir, una activación prolongada del sistema inmunitario que combate a los invasores). Esta respuesta inmunitaria acaba destruyendo las células cancerosas. Estos paciente tienen un riesgo mucho más bajo de recurrencia.
 
No obstante, el peligro principal del cáncer está en su capacidad de metástasis e invasión. Para eliminar este peligro, las inmunoterapias han de ser capaces de encontrar tumores incipientes en cualquier parte del cuerpo. Para lograr esto, los científicos has investigado las citoquinas, moléculas que ayudan a dirigir la respuesta inmune. Entre las citoquinas se encuentran proteínas como el interferón, las interleuquinas y el factor de necrosis tumoral.
 
Por otra parte, para que la inmunoterapia sea efectiva, ha de poder distinguir las células cancerosas de las normales. Un modo de que el sistema inmunitario logre reconocer las células malignas es mediante unas moléculas llamadas antígenos, que se encuentran en la superficie de la célula. Los científicos han especulado que las células cancerosas deben mostrar moléculas que señalen que son anormales. Si dichos antígenos se encuentran, los investigadores podrían desarrollar métodos para hacer estas células más visibles para el sistema inmunitario.
 
Los anticuerpos, descubiertos a finales del siglo XIX, constituyen el medio para buscar a estos antígenos específicos de las células cancerosas. Los anticuerpos circulan por la sangre y se unen a antígenos extraños. Al hacer esto, marcan a los invasores para que sean destruidos por otras células del sistema inmunitario, como los macrófagos.