Las alergias
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La reacción alérgica
La reacción alérgica recibe el
nombre de reacción de hipersensibilidad tipo I. Está mediada por
unos anticuerpos que reciben el nombre de inmunoglobulina E (IgE).
Cuando los alergenos entran por
primera vez en el cuerpo de una persona predispuesta a las
alergias, estimulan la producción de IgE. Los anticuerpos IgE
así formados, se unen a unas células del sistema inmunitario
llamadas mastocitos y basófilos. Cuando el mastocito o basófilo
provisto de los anticuerpos IgE se ve expuesto al alérgeno por
segunda vez, tienen lugar una serie de reacciones que producen
la liberación de mediadores químicos como histamina y otras
sustancias.
Esos mediadores producen los
síntomas de una reacción alérgica, como la inflamación de
tejidos, estornudos, sibilancia, tos. Después, esos mediadores
recién liberados reclutan a otras células inflamatorias para que
acudan a ese lugar, dando como resultado una inflamación
adicional.
Muchas reacciones de este tipo
tienen dos fases bien definidas: la primera consiste en una
respuesta inicial, caracterizada por vasodilatación,
extravasación y, según su localización, contracción del músculo
liso o secreción glandular. Estos síntomas aparecen entre 5 y 30
minutos después del contacto con el alergeno.
La segunda fases puede aparecer
entre 8 y 10 horas después de la exposición y dura varios días.
Se caracteriza por una infiltración más intensa de los tejidos
por sustancias que producen inflamación, así como destrucción
celular.
La reacción alérgica puede
adoptar la forma de un trastorno sistémico o de una reacción
local.
El trastorno sistémico suele
producirse tras la inyección intravenosa de un alergeno al que
el individuo se encuentra sensibilizado. En sólo unos minutos
puede provocar un estado de shock que a veces resulta mortal.
Las reacciones locales dependen
del lugar por donde al alergeno ha penetrado en el organismo. Normalmente,
los alergenos que se inhalan producen congestión nasal, prurito
en garganta y nariz, producción de moco, tos o
sibilancias. Las alergias a la comida pueden producir dolor
abdominal, cólicos, diarrea, náuseas, vómito o reacciones graves
potencialmente mortales. Las alergias a las plantas producen
erupción cutánea y normalmente las alergias a medicamentos
comprometen a todo el cuerpo.
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