Medicina y terapias
alternativas. Artículos
Tratamientos naturopáticos para accidentes
domésticos
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Quemaduras
Tanto si están causadas por
fuego como por algún líquido (aceite o agua hirviendo, por
ejemplo), pueden usarse los siguientes remedios:
Cataplasma de zanahoria. Se rallan varias zanahorias crudas,
bien lavadas y con piel y se aplican directamente en la
quemadura, sujetándolas con una gasa estéril. Cambiar la
cataplasma cada hora.
Vinagre de rosas. Este remedio debe tenerse preparado con
antelación. Para ello se pone a hervir medio litro de
vinagre puro de vino durante tres minutos. Después se vierte
en una botella de cristal transparente que contiene un
puñado de pétalos frescos de rosas. Se tapa bien la botella
y se expone al sol durante 15 días. Luego se filtra y se
pone en una botella opaca. Se aplica en las quemaduras entre
tres y cinco veces al día.
Heridas
Para desinfectar la herida se
procede del siguiente modo: lavar con abundante agua bajo el
grifo y aplicar lo siguiente:
Vinagre de ajo. Para prepararlo se machacan en un mortero de
madera 30 dientes de ajo pelados y se ponen en un recipiente
que pueda cerrarse herméticamente. Se añade un litro de
vinagre de vino puro, se cierra bien y se deja en maceración
durante cinco horas. Luego se filtra a través de un colador
de tela, exprimiéndolo bien. Se aplica una gasa con este
preparado, que ha de cambiarse dos veces al día.
Vinagre de hierbas. Se pone en alcohol de 90 grados lo
siguiente: 20 g de espliego, tomillo, romero, salvia, menta,
melisa, mejorana y ajenjo. Se mantiene en maceración durante
diez días. Después se añade 200 g de vinagre puro de vino y
se deja macerar la mezcla tres días más. Luego se filtra,
exprimiendo bien la mezcla y se guarda en un tarro de cierre
hermético. Se aplica sobre la herida, cubriéndola con una
gasa y se renueva dos veces al día.
Picadura de avispas
Cuando se produzca una
picadura de avispa, lo primero que debe hacerse es quitar el
aguijón con mucho cuidado con unas pinzas esterilizadas en
la llama de una cerilla. Hay que extraerlo sin apretarlo,
para que no suelte el líquido y aumente el dolor. Después se
parte una cebolla por la mitad y se frota con ella la zona
dañada.
