Aborto espontáneo
El aborto se produce cuando el
embarazo se interrumpe antes de que el feto pueda sobrevivir
fuera del útero materno. Cuando se produce entre su inicio y la
décima semana, recibe el nombre de aborto precoz. Si se produce
entre la once y la veinte semana, recibe el nombre de aborto
tardío. En realidad, a partir de la semana 21 el feto no se
expulsa como en un aborto, sino como en un parto.

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Esta fotografía de un embrión de seis semanas en
el saco amniótico se tomó en 1972, en la
Universidad de Minnesota, tras una intervención
quirúrgica debida a un embarazo ectópico. |
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Frecuencia del aborto
La mayoría de los abortos ocurren
entre el segundo y el tercer mes de la gestación, siendo su
frecuencia de aproximadamente un 10 %. No obstante, se sabe que
existe una alta proporción de abortos de menos dedos meses
que pasan inadvertidos. Si tenemos en cuenta también estos
abortos inadvertidos se estima que, en total, se abortarían
entre un 25 y un 40 % de todos los embarazos (Botella y Clavero,
1993).
Los fetos de sexo masculino
tienen, durante la fase embrionaria precoz, una mortalidad mucho
mayor, siendo, por tanto, más alto el numero de abortos de
embriones de sexo masculino.
Causas del aborto
Las causas pueden ser de dos
tipos: ovulares y maternas.
Causas ovulares
El aborto se produce por
degeneración y muerte del embrión. La más frecuente se debe a
las alteraciones cromosómicas. Los cromosomas (los componentes
de la célula donde se encuentra el material genético) se dividen
numerosas veces durante el proceso de desarrollo, pudiendo
ocurrir alteraciones. Ciertas anormalidades genéticas son más
comunes en parejas que experimentan repetidos abortos.
La mitad
del tejido fetal abortado en el primer trimestre de embarazo
presenta anormalidades cromosómicas, mientras que sólo el 20 %
de los abortados en el segundo trimestre presenta este tipo de
anormalidades. Los abortos en el primer trimestre son tan
comunes que no se consideran una anormalidad, a no ser que
ocurran más de una vez.
Las anomalías cromosómicas son
más comunes con la edad. Pueden proceder tanto de la madre como
del padre.
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