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Libros online. Siddharta
Autor: Hermann Hesse
Página 73
Govinda
En una ocasión se encontraba
Govinda con otros monjes descansando en el jardín que la
cortesana Kamala había regalado a los discípulos de Gotama.
Oyó hablar de un viejo barquero que vivía junto al río, a la
distancia de una jornada, y que era considerado como un
sabio. Cuando llegó el día en que tuvo que continuar su
camino, Govinda eligió el camino en dirección a la barca, ya
que deseaba conocer a aquel barquero. Pues, a pesar de que
él había vivido toda su existencia según las reglas, y
aunque los monjes jóvenes le respetaban por su edad y
modestia, dentro de su corazón no se había apagado la llama
de la inquietud y la búsqueda.
Llegó al río, rogó al viejo que le llevara al otro lado, y
cuando bajaron de la barca, declaró:
-Mucho bien nos has hecho a nosotros, los monjes y
peregrinos, ya que a la mayoría nos cruzaste por este río.
¿No eres tú también, barquero, uno de los que buscan el
camino de la verdad?
Los ojos viejos de Siddharta sonrieron al contestar:
-¿Te encuentras también tú entre los que buscan, venerable?
Mas, ¿no tienes ya muchos años y llevas el hábito de los
monjes de Gotama?
-Aunque soy viejo -repuso Govinda-, no he dejado de buscar.
Jamás dejaré de hacerlo: ése parece ser mi destino. Y creo
que tú también has buscado. ¿Quieres darme un consejo,
venerable?
Siddharta declaró:
-¿Qué podría decirte, venerable? Quizá que has buscado
demasiado. Que de tanto buscar, no tienes ocasión para
encontrar.
-¿Cómo es eso? -preguntó Govinda.
-Cuando alguien busca -continuó Siddharta-, fácilmente puede
ocurrir que su ojo sólo se fije en lo que busca; pero como
no lo halla, tampoco deja entrar en su ser otra cosa, ya que
únicamente piensa en lo que busca, tiene un fin y está
obsesionado con esa meta. Buscar significa tener un
objetivo. Encontrar, sin embargo, significa estar libre,
abierto, no necesitar ningún fin. Tú, venerable, quizás eres
realmente uno que busca, pues persiguiendo tu objetivo, no
ves muchas cosas que están a la vista.
-Todavía no te comprendo muy bien -objetó Govinda-. ¿Qué
quieres decir?
Y Siddharta contestó:
-Hace tiempo, venerable, hace muchos años, que ya estuviste
aquí una vez, junto a este río, y en su ribera hallaste a
una persona durmiendo; entonces te sentaste a su lado para
velar su sueño.
Pero no reconociste a la persona que dormía, Govinda.
Sorprendido, y como hechizado, el monje miró a los ojos del
barquero.
