La enfermedad como camino
III. LA
RESPIRACIÓN
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Aquí reside su importancia: la respiración impide que el ser
humano se cierre del todo, se aísle, que haga impenetrable la
frontera de su yo. Por muy deseoso que el ser humano esté de
encapsularse en su ego, la respiración le obliga a mantener la unión
con lo ajeno al yo. Recordemos que nosotros respiramos el mismo aire
que respira nuestro enemigo. Es el mismo aire que respiran los
animales y las plantas. La respiración nos une constantemente con
todo. Por más que el hombre quiera aislarse, la respiración lo une
con todo y con todos. El aire que respiramos nos une a unos con
otros, nos guste o no. La respiración tiene algo que ver con
«contacto» y «relajación».
Este
contacto entre lo que viene de fuera y el cuerpo se produce en los
alvéolos pulmonares. Nuestro pulmón tiene una superficie interna de
unos setenta metros cuadrados, mientras que el área de nuestra piel
no mide sino entre metro y medio y dos metros cuadrados. El pulmón
es nuestro mayor órgano de contacto. Si observamos con más atención,
distinguiremos las diferencias existentes entre los dos órganos de
contacto del ser humano: pulmones y piel; el contacto de la piel es
inmediato y directo. Es más comprometido y más intenso que el de los
pulmones y, además, está sometido a nuestra voluntad. Uno puede
tocar a otra persona o no tocarla. El contacto que establecemos con
los pulmones es indirecto, pero obligatorio. No podemos evitarlo, ni
siquiera cuando una persona nos inspira tanta antipatía que no
podemos ni olerla, ni cuando otra nos impresiona tanto que nos deja
sin aliento. Existe un síntoma de enfermedad que puede pasar de uno
a otro de estos órganos de contacto: una erupción cutánea abortada
puede manifestarse en forma de asma que, a su vez, con el
correspondiente tratamiento, se convierte en erupción. El asma y la
erupción cutánea corresponden al mismo tema: contacto, roce,
relación. La resistencia a establecer contacto con todo el mundo por
medio de la respiración se manifiesta, por ejemplo, en el espasmo
respiratorio del asma.
Si
seguimos repasando las frases hechas relacionadas con la respiración
y con el aire veremos que hay situaciones en las que a uno le falta
el aire, o no puede respirar a sus anchas. Con ello tocamos el tema
de la libertad y la cohibición. Con el primer aliento empezamos
nuestra vida y con el último la terminamos. Con el primer aliento
damos también el primer paso por el mundo exterior al desprendernos
de la unión simbiótica con la madre y hacernos autónomos,
independientes, libres. Cuando a uno le cuesta respirar; ello suele
ser señal de que teme dar por sí mismo los primeros pasos con
libertad e independencia. La libertad le corta la respiración, es
algo insólito que le produce temor. La misma relación entre libertad
y respiración se advierte en el que sale de una situación de agobio
y pasa a otra esfera en la que se siente «desahogado» o,
simplemente, sale al exterior: lo primero que hace es inspirar
profundamente, por fin puede respirar con libertad.
También
el proverbial ahogo que nos aqueja en circunstancias agobiantes es
ansia de libertad y de espacio vital.
En
resumen, la respiración simboliza los siguientes temas: ritmo, en el
sentido de aceptar «tanto lo uno como lo otro»
|
Contracción |
– |
Relajación |
|
Tomar |
– |
Dar |
|
Contacto |
– |
Repudio |
|
Libertad |
– |
Agobio |
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